Cáncer de cuello uterino: La importancia de la citología

La citología es un análisis rutinario que no hay que dejar de lado. Es una técnica diagnóstica fundamental para la salud de la mujer. Es el mecanismo clínico más efectivo para tratar rápidamente el cáncer de cuello uterino en los primeros estadios de desarrollo ya que permite detectar cualquier tipo de anormalidad .

¿Qué es exactamente el cáncer de cuello uterino?

Se trata de una enfermedad que puede ser grave y que se genera en la mucosa que conecta al útero con la vagina. Su desarrollo empieza con la transformación de las células del cuello del útero en células cancerígenas que se reproducen de forma descontrolada. Esta enfermedad se presenta con mayor incidencia en mujeres que se sitúan entre los 40 y 55 años.

¿Por qué se produce el cáncer de útero?

Uno de los factores de riesgo más destacados es la infección por VPH (o virus del papiloma humano). Existe un mayor riesgo de contraerlo entre el final de la adolescencia y la mitad de la treintena. Además, en el período de madurez sigue existiendo la posibilidad de que se manifieste. Por ello se hace importante acudir a revisiones mediante citología de forma habitual.

Además del virus del papiloma humano ¿qué otros factores de riesgo existen?

  • El consumo de tabaco y el consumo de sustancias nocivas como el alcohol o las drogas.
  • La promiscuidad sexual es una forma de exposición y existen mayores posibilidades de contraer el virus del papiloma humano.
  • Tener relaciones sexuales a una edad temprana.
  • El consumo de medicamentos que debilitan el organismo: Aquellas mujeres que están en tratamiento contra VIH u otro tipo de cáncer están más expuestas.
  • Los herpes vaginales también incrementan las posibilidades de sufrir esta enfermedad.
  • El no uso del preservativo como método anticonceptivo. El preservativo es un anticonceptivo barrera, que protege frente a enfermedades de transmisión sexual (a diferencia de los anticonceptivos orales).

¿Todas las mujeres deben someterse a una citología?

Si has superado los 21 años de edad o ya has mantenido relaciones sexuales es importante que te sometas a este examen médico con cierta regularidad. Lo más recomendable es que te la hagas como mínimo una vez cada año.

Para que este análisis sea lo más efectivo posible, es recomendable que acudas a consulta en los días en los que no tienes la regla. Además se aconseja no haber tenido relaciones sexuales al menos los dos días anteriores y deberías suspender el uso de cremas o geles íntimos en los días previos para no alterar las condiciones naturales de la zona. El objetivo será que tus genitales se encuentren en el estado más natural que sea posible y estén libres de flujos o cualquier alteración de origen artificial.

La prueba consiste en extraer células mediante un suave raspado. Esas células se recogen y se mandan a analizar al laboratorio, que tarda entre 3 y 8 días en devolver los resultados. Tu ginecólogo los revisará y te informará de los resultados, aprovecha para preguntar y no te quedes con dudas, este tipo de pruebas son por tu tranquilidad.

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