¿Y si la igualdad se convierte en un problema?

Erradicar la desigualdad entre hombres y mujeres es trabajo de todos. Tenemos que actuar juntos para conseguir un mundo equitativo, en el que todos tengamos los mismos derechos. El feminismo es un movimiento reivindicativo cuyo fin es conseguir esta tan ansiada igualdad. Son muchos los pasos que hemos dado hasta encontrarnos en la situación actual y hemos conseguido un gran avance, pero aún queda mucho por recorrer. Juntos, lo lograremos.

El cambio está en la conciencia

Actualmente, en España, contamos con un marco legal muy favorable para eliminar la desigualdad. Si bien es cierto que aún no hemos alcanzado la máxima puntuación en el informe sobre igualdad realizado por el Banco Mundial (97,5/100), estamos muy cerca de conseguirlo, ya que las recientes reformas legales sobre el permiso de paternidad mejorarán la situación.

Sin embargo, sigue existiendo desigualdad. Aunque “sobre el papel” las mujeres seamos iguales a los hombres, lo cierto es que la sociedad sigue siendo machista. En las relaciones sociales, laborales o familiares, a menudo se aprecia un trato diferente entre hombres y mujeres. La respuesta a todas las siguientes preguntas justifica que hoy sigamos hablando de desigualdad.

  • ¿quién suele tener la jornada reducida?
  • ¿quién tiende a encargarse del cuidado del hogar en mayor medida?
  • ¿a quién le dan habitualmente la cuenta en los bares?

Discriminación directa vs. discriminación indirecta

Como hemos referido anteriormente, la situación legal no es igual que la real. Aunque, legalmente, en España, no existe discriminación directa, es decir, la Ley no da un trato preferente ni a hombres ni a mujeres, sí existe discriminación indirecta.

La discriminación indirecta brota de la inobservancia de la situación de desigualdad y desventaja de las mujeres. La cultura y tradición están en la base de este problema.

Un ejemplo claro de una circunstancia en la que se produce discriminación indirecta es en la creación de algunas leyes. Si bien es cierto que el marco legal español es igualitario, en ocasiones, no es equitativo. Una ley no será justa si, aunque trate igual a ambos sexos, no tiene en cuenta la situación de desventaja de la que parten las mujeres.

Techo de cristal

Producto de la discriminación indirecta es el techo de cristal. Este término se utiliza para referirse a la barrera que encuentran las mujeres para acceder a puestos de alta dirección. La mayoría de estos son ocupados por hombres.

La existencia del techo de cristal tienen graves consecuencias. No poder acceder a altos cargos hace que las mujeres tengan un menor poder adquisitivo.

Además, la jornada reducida es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, pues suelen ser las que se encargan de cuidar a familiares a su cargo, lo que repercute negativamente en la cuantía de sus pensiones.

La igualdad es uno de los grandes retos de la historia. La sociedad ha evolucionado mucho, aunque no lo suficiente, sobre todo en algunas partes del mundo en las que la desigualdad sigue siendo abismal. Luchemos por conseguir un mundo más justo. Más equitativo. Mejor.