¿Relaciones personales o relaciones virtuales?

Cada día, son más comunes las relaciones virtuales. El desarrollo de internet y la falta de tiempo han favorecido que cada vez se desarrollen más relaciones online. Si bien es cierto que comenzar una relación por internet, como a través de algunas apps, puede tener beneficios para algunas personas, también entraña riesgos para otras.

No es oro todo lo que reluce

Internet y las redes sociales permiten esconder la parte menos agradable de nosotros de una forma más sencilla que cara a cara. En las relaciones virtuales tiende a mentirse más, ya que la otra persona no puede vernos y no sabe más de nosotros que la información que le proporcionamos.

En este contexto, tendemos a idealizar a la otra persona. En una relación física es más fácil ver los defectos de la otra persona, reduciendo así la intensidad de los sentimientos. Mientras que en las relaciones virtuales, al no conocer los defectos y no haber visto a la otra persona, formamos una imagen ideal de la misma en nuestra cabeza.

Lo que el lenguaje no verbal esconde

El lenguaje no verbal nos aporta mucha información sobre la otra persona. De hecho, tardamos solo 7 segundos en formarnos una idea de alguien que vemos por primera vez, y esta imagen es difícil de cambiar. Esto se debe a que la mayoría de información que tomamos procede del lenguaje no verbal: la forma de moverse, gestos, postura, tono de voz…

En las relaciones virtuales no disponemos de esta información. Esto hace que la imagen mental formada sea mucho menos clara y que tendamos a crear una ideal. Atribuímos a la otra persona las características que nos gustaría que tuviese nuestra pareja, al no saber cuáles son las reales.

Dar el siguiente paso

Después de conocer a alguien por internet, es fundamental dar un paso más y quedar con ella en persona. Para reducir el riesgo de desengaño en las relaciones online, es fundamental ver a la otra persona en directo y con la menor brevedad posible. Conocerse personalmente en un tiempo aceptable hace que el posible desengaño se reduzca y, además, nos permite formarnos una idea más realista de la otra persona.

Para conocer en profundidad a alguien es necesario verse en persona. De este modo, podremos contrastar nuestra idea formada en la relación virtual con la del individuo en la vida real y, así, tener más claro cómo es esa persona y si de verdad nos interesa.

Las relaciones virtuales tienen ventajas, ya que nos permiten conocer a más gente y son especialmente interesantes si no tenemos mucho tiempo o si somos tímidos; es necesario que, transcurrido un tiempo, conozcamos a la otra persona para conocerla mejor y afianzar nuestra relación.