El rol de las mamás modernas

Ser madre moderna significa muchas más cosas de las que podemos pensar ante la sociedad. El ritmo de vida actual no permite un segundo de descanso, con tareas relacionadas con el cuidado de la casa, la educación del pequeño y la obligatoria jornada laboral. Compaginar los momentos con nuestra familia y el trabajo requiere de fuerza de voluntad y una serie de normas personales que nos ayudarán a que nuestro día a día sea, como mínimo, algo más relajado.

Habla con tus hijos todo lo que puedas

Cuando nos enfrascamos con el trabajo o la casa es fácil que nuestras conversaciones se conviertan en pequeñas frases preparadas que se alejen completamente de lo que entendemos por conversación. Tus hijos necesitan tanto cuidados físicos como el cariño y la confianza de su madre, aspectos que devolverán multiplicado animándonos con cualquier problema que hayamos tenido. No dudes en charlar con ellos siempre que puedas, incluso aunque todavía no tengan edad para responderte más allá de una sonrisa.

 

De los cuidados a que te cuiden

Los primeros años de vida de nuestro hijo requieren que pongamos toda nuestra atención para cubrir sus necesidades, pero por mucha que nuestra mente nos engañe diciendo que siguen sin valerse por su cuenta, tus hijos se hacen mayores inevitablemente. Enséñales cuanto antes tareas tan básicas como hacer su cama, recoger la mesa o centrarse en sus deberes sin que tengas que estar encima de ellos. Tú les has cuidado, es el momento de que ellos te ayuden a ti por sus propios medios y con tu ayuda como tutora y experta en la vida moderna.

No descuides tus amistades

Tener hijos es maravilloso, pero recuerda que tenías una vida antes de tener a tus pequeños.

Trata de seguir en contacto con tus amigos más cercanos, evitando a toda costa llamarles solo cuando te sientas mal. Un buen amigo será capaz de darte el espacio que necesites, al mismo tiempo que muestra su apoyo incondicional cuando se lo pides directamente. Recuerda que la amistad es un cultivo que debe mantenerse siempre en buen estado, pudiendo hacer que tus propios hijos acaben formando parte de la amistad.

Disfruta de tus hijos

Muchas madres se centran tanto en que sus hijos tengan las necesidades cubiertas que se olvidan de lo más importante: disfrutar de su compañía. Deja que jueguen tranquilamente en el parque mientras charlas con otras madres, acércate a su habitación y toquetea sus juguetes, permíteles que te ayuden, a su manera, preparando la comida, poner la mesa o con las tareas de limpieza. Nuestros hijos son los compañeros perfectos para los momentos donde nos sintamos más alegres y más tristes, decididas y angustiadas.

Tómate tiempo para ti

Adoramos a nuestros hijos, idea que no es incompatible con darnos un tiempo para nosotras mismas y tener hábitos saludables. Si dejamos que los problemas se nos echen encima, nuestro estado de ánimo poco a poco irá decayendo, afectando a nuestra manera de actuar alcanzando incluso el trato con nuestros hijos. Una madre moderna conoce sus límites, haciendo que el mundo a su alrededor se pare hasta que ella vuelva a estar en condiciones de seguir arreglándolo todo.

Acepta con filosofía tus errores

No existe persona en el mundo que no se equivoque. Cuando eres madre moderna, sabes que siempre hay cosas por hacer, imprevistos de los que nadie aparentemente se da cuenta y problemas pasados que todavía pueden solucionarse si sacas un poco de tiempo. Acepta tus errores, comprende que hay situaciones que se escapan a tu control y otras donde directamente no podrás solucionar lo que ha ocurrido, hagas lo que hagas. Una de las formas más acertadas de equivocarnos es tratar de no hacerlo jamás, recuérdalo siempre.