Beneficios del yogur

Beneficios del yogur: mucho más que un postre

Conoce mejor los beneficios del yogur

¿Qué sabes de los beneficios del yogur? ¿Sabías que su consumo influye en nuestro sistema nervioso y nuestras emociones de una forma muy positiva?

Conocemos muchos de los beneficios del yogur relacionados con la belleza -como puede ser que se trata de un alimento que ayuda a evitar el acné-, pero tiene muchos otros beneficios relativos a nuestro sistema nervioso.

Michael Gershon descubrió hacia 1998 que nuestro intestino cuenta con neuronas propias e incluso un sistema nervioso propio. Fue por eso por lo que lo llamó «el segundo cerebro».

¿Sabías que nuestro sistema digestivo tiene capacidad emocional y un sistema nervioso autónomo conocido como entérico?

De hecho nuestro cerebro se comunica constantemente con el sistema entérico. Además, recientemente se ha demostrado que nuestro intestino es el responsable de nuestro estado de humor así como de nuestra capacidad para gestionar el estrés.

Concretamente lo que se conoce como microbiota actúa como el vehículo entre el intestino y el cerebro y funciona a través de neurotransmisores.

¿Sabías que la serotonina (la famosa hormona de la felicidad) se crea dentro de nuestro intestino en un 95%?

Desde allí se libera a nuestra sangre y finalmente actúa sobre el cerebro para controlar nuestras emociones. Esto también ocurre con otros neurotransmisores encargados de controlar emociones como la ansiedad o el placer.

Beneficios del yogur

Beneficios del yogur para nuestro cuerpo

Ya en 1908 el premio Nobel de Fisiología, Iliá Méchnikov, descubrió las ventajas que proporcionaba el yogur a nuestra salud emocional y psicológica. Después de observar el buen humor que tenían los campesinos búlgaros descubrió que la leche ordeñada que consumían estaba fermentada de forma natural gracias a la bacteria Lactobacillus Bulgaricus.

A pesar de que con el paso del tiempo las bacterias fueron consideradas perjudiciales para salud y se buscaba el consumo de alimentos completamente desprovistos de estas, la cosa cambió hacia el año 2012. Ted Dinan, catedrático en Psiquiatría, comenzó una investigación sobre los psicobióticos, es decir, probióticos con capacidad para sanar la psique.

Y es que todo apunta a que sensaciones como la ansiedad o la hiperactividad pueden mejorarse a través del consumo de psicobióticos.

Probióticos en el Yogur

Dentro de nuestro tracto intestinal contamos con 100 veces más bacterias que en el resto del cuerpo. Hoy se están logrando buenos resultados con el consumo de ‘Lactobacilus acidophilus, L. Casei, L. helvetivus o B. longum’.

Pero ¿un lácteo cualquiera podría tener propiedades ansiolíticas? En realidad esto es poco probable. Sin embargo, en el caso de aquellos lácteos clasificados como probióticos contienen componentes con la capacidad de mejorar la digestión. De hecho, aquellos yogures que presentan una mayor cantidad de bacterias influyen de forma directa sobre la gestión positiva de situaciones de estrés. Además, combinarlo con frutas puede ayudarte a mantener la dieta y hacerla más llevadera.

Por qué es más que un postre

Generalmente aquellos lácteos que han sido producidos de forma industrial cuentan con una menor cantidad de bacterias beneficiosas para nuestro organismo, precisamente porque la mayoría no sobrevive a los procesos de producción.

Aquellos que por el contrario son preparados artesanalmente generan ácidos y bacterias que pueden protegernos frente a otras bacterias dañinas.

Es por ello recomendable incluir dentro de nuestra dieta alimentos que estén fermentados y por lo tanto proporcionen prebióticos y bacterias útiles.

Beneficios del yogur

Algunos ejemplos son:

Plátanos y manzanas

Ambos tienen un alto contenido en fibra y ayudan a nutrir aquellos microorganismos buenos.

Pepinillos agridulces

Fermentados con agua saturada de sal.

Kéfir

Yogur turco que incrementa la producción de serotonina.

Cúrcuma

Fortalece a las bacterias y les ayuda a sobrevivir.

Cereales integrales

Contienen una alta cantidad en fibra y por lo tanto son prebióticos.