El cáncer cervico uterino se puede prevenir. Si bien no todos los tipos de cánceres pueden evitarse, los médicos están de acuerdo en que hay una serie de medidas que podemos adoptar para prevenirlos.
En el caso del cáncer de cuello uterino, la prevención sí es factible y está al alcance de nuestra mano, ya que, con un control ginecológico periódico y unas mínimas precauciones, es posible detectar con antelación lesiones sospechosas de cáncer o malignidad y aplicar cuanto antes los tratamientos que impiden que las células cancerosas terminen desarrollándose.
Para evitar el cáncer cervico uterino todas las mujeres de entre 21 y 65 años deben realizarse revisiones ginecológicas y hacerse las pruebas del Papanicoláu.
Diagnóstico para prevenir el cáncer cervico uterino
Las revisiones ginecológicas son siempre importantes para la mujer. Deben iniciarse desde el mismo momento en el cual se comiencen a mantener relaciones sexuales. Pero esto no significa que aquellas otras mujeres que no mantienen una vida sexual activa no deban pasar por una revisión, ya que hay enfermedades que pueden afectar a cualquier mujer y pueden evitarse con unos simples controles médicos. En la revisión anual que haga el ginecólogo, hay que solicitar la realización de pruebas complementarias que no siempre va a proponer el médico, pero que toda mujer debería comprobar y tiene derecho a que le realicen.

Una de estas pruebas complementarias es la prueba de Papanicoláu o citología cervico vaginal.
- El Papanicoláu debe hacerse a partir de los 21 años y, si los resultados de esta prueba han sido normales durante toda su vida, la mujer puede dejar de realizársela una vez haya cumplido los 65 años y nunca antes, independientemente de que tenga una vida sexual activa.
- En una citología se pueden detectar cambios en las células del cuello del útero que pongan en preaviso de que la mujer presenta riesgo de desarrollar cáncer. Si los resultados salen normales, la prueba se repetirá cada tres años.
- Otra prueba diagnóstica importante es la del virus del papiloma humano (VPH). Este virus es causante de que las células sufran cambios que pueden derivar en la formación de tumores. Este examen es más relevante a partir de los 30 años.
Solamente pueden dejar de realizarse a revisiones las mujeres de más de 65 años que nunca hayan arrojado resultados positivos en las pruebas o aquellas a las cuales se ha extirpado el útero.
Hay que aclarar que ambas pruebas son válidas para detectar el riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero, pero no sirven para el diagnóstico de otras enfermedades, como el cáncer de ovario.
Otras medidas para prevenir el cáncer
Además de realizarse un examen periódico, los médicos recomiendan vacunarse contra el VPH. Pueden hacerlo tanto las niñas como los niños, desde los 9 y hasta los 26 años. Esta vacuna previene contra los virus del papiloma humano responsables del el cáncer cervico uterino en la vagina y la vulva. La vacuna ayuda a prevenir infecciones por los virus de mayor riesgo para cáncer cervico uterino, pero, aunque estén vacunadas, las mujeres deben pasar por la revisión y hacerse la citología.
El uso de anticonceptivos como el preservativo también es obligatorio para disminuir el riesgo de contraer el virus del papiloma humano, entre otras muchas enfermedades de transmisión sexual.
Se ha demostrado que, a mayor número de parejas sexuales, el riesgo de contraer la enfermedad aumenta.
Evitar el tabaco y consumir verduras, frutas y alimentos ricos en ácido fólico y flavonoides también ayudan a disminuir el peligro de sufrir cáncer cervico uterino.
Todas las mujeres deben tomar consciencia de que acudir a revisiones ginecológicas puede salvar vidas.

Cuando llevamos varios días de retraso en nuestro periodo, lo primero que nos preguntamos es, ¿estaré embarazada? Si es este tu caso te ofrecemos cinco señales que te pueden ayudar a saber cuando es más probable que estés embarazada.
5 señales que te indican que puedes estar embarazada
- La falta de periodo menstrual
La primera señal inequívoca de que podemos tener un embarazo es la falta de periodo menstrual. Aunque muchas veces la falta de menstruación puede deberse al estrés o a otros factores, si mantenemos relaciones sexuales y no utilizamos anticonceptivos y nuestra regla es regular puede ser una señal inequívoca. Lo mejor es hacerse una prueba de embarazo.
- Ir al baño con frecuencia
Esto ocurre porque, cuando nos quedamos embarazadas, se produce la hormona gonadotrofina coriónica humana (HCG, por sus siglas en inglés) que produce un gran efecto diurético. Por otro lado, el útero comienza a dilatarse para recibir al embrión, presionando la vejiga y aumentando las ganas de orinar. Este síntoma suele aparecer sobre la semana 20 de gestación.
- Vómitos y/o mareos
Otro de los síntomas más frecuentes en las primeras etapas del embarazo. Esto se debe a un incremento en la sensibilidad del olfato de las mujeres embarazadas, hecho que las vuelve más perceptivas a los olores y de ahí que sean menos tolerantes a ciertos olores que habitualmente antes no les molestaban. La sensación de nauseas puede ocurrir tanto de día como de noche.
Come pequeñas cantidades, pero más veces al día. Elige lo que te apetezca y elimina de tu vista todos aquellos alimentos que te causan aversión.
- Fatiga
El cansancio o la fatiga es otro de los signos inequívocos y tempranos que nos indican que estamos embarazadas. Se debe a los niveles altos de la hormona progesterona. Estos hacen que nuestros músculos se relajen. La fatiga también se debe a todos los cambios que está sufriendo nuestro cuerpo. El cansancio propio de las embarazadas se nota a primera hora de la mañana. Cuando nos levantamos sentimos como si no hubiéramos dormido en toda la noche.
Descansa todo lo que puedas, no te sientas mal por hacerlo y no te empeñes en llevar más tareas de lo que te pide el cuerpo.
- Aumento y sensibilidad en los senos
Los pechos se vuelven muy sensibles y aumentan un poco de tamaño debido al aumento de los niveles hormonales. La sensación es similar a la que notas antes de tener la regla.
Otros síntomas típicos del embarazo
Además de los señalados, otros síntomas que delatan que estás embarazada son:
Las náuseas
Las náuseas durante el embarazo son muy comunes. Hasta un 80% de las mujeres experimentan náuseas durante los tres primeros meses de embarazo debido principalmente al aumento hormonal. Las náuseas durante las primeras etapas del embarazo son una buena señal ya que significa que existe un riesgo menor a sufrir un aborto.
Los cambios de humor
Los cambios de humor son de los síntomas que primero experimentan las mujeres embarazadas como consecuencia de los cambios hormonales. Durante el periodo de gestación nuestros niveles de estrógenos y progesterona aumentan. Por otro lado, el hambre y la fatiga son dos situaciones en las que también pueden contribuir a los cambios de humor de la mujer embarazada.
Aumento del apetito
Al hilo de lo anterior, es frecuente que desde el segundo mes de embarazo la mujer sienta mayor sensación de hambre, con los conocidos antojos. Es posible que sienta deseo de comer alimentos que hasta ese momento no solía y que, por el contrario, sienta rechazo por algunos alimentos que formaban parte de su dieta.
Los dolores de cabeza
El dolor de cabeza aumenta con mayor frecuencia en el proceso gestacional. Las migrañas hormonales son también muy frecuentes durante el embarazo. En la mayoría de los casos, los dolores de cabeza van y vienen, sin embargo, pueden llegar a ser muy molestos. Si te incapacita en tu día a día consúltalo con tu ginecólogo.
La sensación de mareo
La sensación de mareo durante el embarazo es también un síntoma habitual. Pueden ser consecuencia de un descenso en la tensión arterial o a los cambios hormonales. Si tu nivel de azúcar en sangre es más bien bajo, come pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. No obstante, en caso de que te incapacite a la hora de respirar, puede ser una señal de alarma.
La sensación de sabor metálico en la boca
Durante la gestación, las mujeres suelen experimentar un sabor metálico en la boca. Tras el parto este sabor tiende a desaparecer del todo o se disminuye. La razón por la que esto ocurre es el cambio hormonal; el aumento en la concentración de estrógenos implica la sensibilización de las papilas gustativas y la aparición de este sabor tan característico en la boca. Esto les suele ocurrir durante el primer trimestre de embarazo.
Los cólicos y las manchas
Los cólicos y las manchas se producen durante la implantación embrionaria, aunque no suelen ser comunes.
Hay que tener en cuenta que después del primer trimestre de embarazo estos síntomas tenderán a desaparecer y aunque durante el tercer trimestre las ganas de orinar y la fatiga volverán a aparecer por el tamaño del bebé, no serán tan molestos como al principio.
Te recomendamos que para tu tranquilidad pidas hora para una visita ginecológica, así te darán un diagnóstico más preciso.

Todos hemos tenido alguna vez una molesta digestión pesada después de haber comido más de la cuenta o tomar un alimento que nos sentó mal. Hay personas que sufren este problema de salud de forma constante, cargando con este padecimiento de forma crónica.
La digestión pesada es un problema de salud muy común pero que, en principio, no tiene por qué asustarnos. Rara vez obedece a enfermedades graves, aunque nunca está de más acudir al médico para que nos hagan una revisión y descartar males mayores.
La mayoría de las veces son debidas a malos hábitos que adoptamos cuando comemos. En cualquier caso, las digestiones pesadas son muy molestas y desagradables. La buena noticia es que podemos ponerles remedio y aquí van algunos consejos de salud para prevenirlas y, en su caso, aliviarlas.

¿Qué es la digestión pesada y por qué se produce?
Una mala alimentación y unos malos hábitos son los principales responsables de la digestión pesada. Si te sucede con demasiada frecuencia, entonces puedes padecer lo que se conoce como dispepsia. Esto quiere decir que tu sistema digestivo no funciona como debe y puede ser debido a diferentes causas:
- Una alimentación incorrecta.
- Malos hábitos de vida.
- Alergias o intolerancias alimentarias a algún alimento.
- Gastritis emocional, muy frecuente cuando se sufre de estrés.
- Enfermedades del aparato digestivo, como pueden ser las úlceras.
Hay algunos alimentos que son más difíciles de digerir. Por ejemplo, si te comes un puchero o un cocido, es más probable que sufras una digestión pesada, por tratarse de alimentos que contienen mucha grasa.

Si eres de los que se sienten hinchados después de comer y sientes dolores y gases en tu estómago, es porque sufres digestión pesada.
También hay personas que sufren problemas digestivos cuando consumen un alimento en concreto. Esto podría deberse a una alergia o intolerancia alimentaria, como es el caso de los celíacos si ingieren gluten o de la intolerancia a la lactosa cuando se consumen productos lácteos.
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¿Cómo podemos mejorar nuestra digestión?
1- Tener hábitos saludables en la alimentación
La primera regla para que nuestro estómago pueda trabajar en buenas condiciones es esta. Los fritos, el alcohol y el tabaco pueden irritar el estómago. Es mejor evitar sustancias irritantes.
2-Comer despacio.
Habitualmente vamos con prisas. Somos hiperactivos incluso a la hora de la comida.
Comer con ansia o mientras se habla contribuye a generar dos problemas que repercuten negativamente en nuestra digestión: por un lado, que tragamos aire, mientras, por otro, que no masticamos correctamente y será nuestro estómago quien deberá lidiar con trozos de alimentos sin masticar.
3- También es importante beber agua.
Mantenerse hidratado es vital para el funcionamiento de nuestros órganos y la salud digestiva. Sin embargo, debes evitar las bebidas gaseosas.

4- Los medicamentos
A veces tomamos medicamentos que son muy agresivos para nuestro estómago. Nunca tomes un medicamento si no te lo ha recetado tu médico. Y si tienes que tomarlo, haz uso de un protector estomacal.
5- La sal retiene líquidos,
Cuántas veces hemos oído eso de ‘la sal retiene líquidos, pues sí, cuanta menos utilices en tus comidas, mejor. Lo que sí hay que tomar es fibra. La fibra es necesaria para la digestión y para eliminar bien nuestros residuos. Aunque, a veces, un exceso de fibra también dificulta la digestión.
6- No acostarse inmediatamente después de cenar
La cena debe ser una comida ligera, pues te podría provocar reflujo, que es molesto y desagradable.
7- Recurre a las infusiones.
Hay plantas que ayudan a realizar la digestión, como el hinojo, la menta, la manzanilla, el jengibre o la melisa. Combaten el estrés, eliminan los gases, previenen la aparición de la piel de naranja y calman el estómago.

La retención de líquidos es un problema muy habitual que nos hace sentir hinchados y que, por lo general, no revierte gravedad, aunque debemos conocerlo para descartar otros posibles problemas. Por ello, te contamos en qué consiste, cuáles son las formas de prevenirlo y los mitos más extendidos.
Qué es la retención de líquidos
Consiste en un aumento de nuestro volumen producido por todos aquellos líquidos que quedan atrapados en los tejidos de nuestro organismo. Esta acumulación también es conocida como edema y puede ser patológica y no patológica.
Si es patológica, nos referimos a que esta puede haberse producido por problemas de circulación, enfermedades renales o hepáticas, o insuficiencia cardíaca congestiva, mientras que si no lo es, se trata de una sencilla dilatación de las venas en aquellos periodos del año en que hace más calor. Para averiguarlo, debes consultar al especialista, que administrará el tratamiento oportuno cuanto antes, evitando así posibles problemas secundarios.
Síntomas y causas de la retención de líquidos
En ambos casos, tanto patológica como no patológica, los síntomas pueden ser similares, como una hinchazón de piernas y tobillos, aumento de peso, del abdomen o una reducción de la micción.
Estas pueden estar causadas por problemas de sobrepeso y obesidad, aunque los especialistas afirman que no existe una directa relación entre ambos. Si sentimos irritación, dolor e incluso calor en esas zonas que están más hinchadas, lo mejor es acudir a un especialista para que pueda llevar a cabo las pruebas pertinentes y descartar posibles problemas de riñones o corazón.

Mitos más habituales en la retención de líquidos
Existen muchos mitos en torno a este tema, te contamos qué tienen de verdad y de falsedad las habituales afirmaciones:
1. La retención de líquidos aumenta con la edad y tras el primer embarazo
Tiene parte de razón ya que a medida que cumplimos años tenemos más posibilidades de retener líquidos, algo en lo que el embarazo también influye. Esto se debe a que aumentamos la permeabilidad de nuestros capilares sanguíneos, teniendo más opciones de sufrir este problema.
2. Retener líquidos no es algo normal en el organismo
Es completamente falso ya que nuestro organismo tiene un 70 % de agua, lo que hace que sea habitual retener líquidos. Eso sí, debemos tener claro que si esta retención acarrea dolores y malestar, debemos consultar al médico porque podría tener relación con una enfermedad.
3. La retención de líquidos es positiva porque mantiene el pelo firme y la piel hidratada
Estas afirmaciones, junto con que ayuda a cicatrizar mejor las heridas, están alejadas de todo rigor científico y son totalmente falsas.

4. Beber líquidos evita la retención
Es falso, ya que ni las bebidas gaseosas, café o zumos consiguen eliminar esta. Es cierto que el agua es fundamental en al menos 2 litros al día, al ser procesada perfectamente por nuestros riñones. Sin embargo una adecuada ingesta de líquidos, principalmente el agua, las infusiones y junto con una buena alimentación evita un aumento del tejido adiposo y así podremos combatir la piel de naranja tan temida por muchas chicas.
Verdades sobre la retención de líquidos
1. Los viajes largos favorecen sufrir retención de líquidos
Es cierto ya que mantenernos sentados muchas horas con los pies hacia abajo da lugar a que se genere presión en las piernas y su hinchazón.
2. Algunos medicamentos favorecen la retención de líquidos
Esta afirmación es verdadera, ya que aquellos destinados a bajar la presión pueden producir un edema.
3. Fumar y los alimentos con sodio fomentan también los líquidos en el organismo
Ambos casos son ciertos, la nicotina influye en la permeabilidad capital produciendo retención y en el caso de la sal, el cuerpo se ve obligado a retener agua para diluir el sodio y aumenta también nuestra presión arterial. Por ello, debemos evitar ambos productos, además de por otras consecuencias para el organismo.
En definitiva, la retención de líquidos es un padecimiento muy habitual y sin gravedad pero que debemos controlar con nuestro especialista para poder descartar posibles enfermedades. Tener buenos hábitos saludables es esencial para poder combatir la retención de líquidos, es decir, realizar una dieta equilibrada y deporte te ayudarán a prevenirlo.
La celulitis o piel de naranja es un problema de salud, además de estético, que afecta principalmente al sexo femenino. Mientras que el 90% de las mujeres padecen esta condición, tan solo el 10% de los hombres se ven afectados por la piel de naranja.
Ni Angelina Jolie, ni Scarlett Johansson ni Jennifer López son inmunes a este problema que tanto preocupa al sexo femenino.
A continuación, te contaremos algunas claves para obtener resultados positivos en tu batalla contra la piel de naranja.
1. ¡Dile adiós al sedentarismo!
La celulitis se produce por la acumulación de grasa dentro de la piel. Esta grasa contiene unas fibras de colágeno más gruesas de lo normal, que empujan la grasa hacia arriba, haciendo que ésta sea más visible.
Uno de los factores clave en la aparición de la piel de naranja es la mala circulación y la insuficiencia linfática. Al pasarnos casi todo el día sentados en el ordenador, viendo la televisión… dichos sistemas empiezan a funcionar lentamente y las toxinas se acumulan, lo que da lugar a la temida piel de naranja.
Andar, correr, montar en bicicleta o practicar tu deporte favorito de manera continuada, favorecerá tu condición y crearás hábitos saludables . No es necesario que te apuntes al gimnasio. Basta con romper con tu rutina sedentaria y empezar a caminar para ir al trabajo, subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor…
Sin embargo, si quieres combatir la celulitis localizada, es recomendable hacer ejercicios específicos para esas zonas como la elevación de piernas desde el suelo, las sentadillas o los abdominales.

2. Cuida tu alimentación
Llevar una dieta sana y equilibrada es esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Reduce el consumo de sal, que favorece la retención de líquidos, y dile adiós a las harinas y a los azúcares refinados, que favorecen la acumulación de toxinas y, por consiguiente, la aparición de la piel de naranja.
¿Qué comer?
Come más frutas y verduras. Alimentos como las zanahorias, las espinacas, el aguacate, la coliflor o los plátanos favorecen la circulación sanguínea y mejoran el aspecto de nuestra piel.
Sin embargo, recuerda que frutas como el plátano o las uvas contienen una gran cantidad de fructosa. Limítate a comer dos piezas de fruta al día y ¡mantén los azúcares a raya!
3. Bebe mucha agua
Es importante mantenerse bien hidratado para depurar bien el organismo y eliminar toxinas. Los expertos recomiendan beber alrededor de litro y medio de agua al día. Si bien, esto dependerá de nuestro peso, estatura y del ejercicio que hayamos realizado.
Evita los refrescos, incluso los que dicen ser light contienen edulcorantes artificiales nada recomendables para nuestro objetivo.
Cambia el café por el té verde y abusa de los zumos de frutas y hortalizas. Las propiedades depurativas de la piña te ayudarán a reducir la piel de naranja desde dentro.
4. Exfolia la piel de naranja
El brushing corporal realizado tres veces por semana, antes de ducharte, eliminará las pieles muertas de tu cuerpo y favorecerá tu flujo sanguíneo.
También puedes utilizar productos exfoliantes con ingredientes como el café, la sal o las algas drenantes, que te ayudarán a mejorar el aspecto de tu piel sin salir de la ducha. Aclárate con agua fría y aplica crema hidratante para recuperar la piel del efecto del peeling.

5. Masajes anticelulíticos para acabar con la piel de naranja
Hazte masajes anticelulíticos por la mañana y por la noche, antes de irte a dormir. Estos masajes no solo favorecerán el aspecto de la piel de naranja, sino que te dejarán con una sensación de bienestar durante todo el día.
Realiza movimientos circulares, desde los tobillos hasta el vientre, y prepárate para notar los resultados a la larga.
Cada vez son más las parejas que tienen dificultades para tener hijos. Afortunadamente, la ciencia ha avanzado a pasos vertiginosos dando mayores y mejores soluciones al respecto. Una de ellas son los tratamientos con donación de gametos. Sin embargo, siguen existiendo falsos mitos relacionados con la donación de óvulos.
Son muchas las mujeres que alguna vez se han planteado el hecho de por qué donar óvulos, pero debido al desconocimiento de este procedimiento, son varias las dudas y miedos que les asaltan. Estas son algunas de las cuestiones que se preguntan las mujeres cuando están sopesando la posibilidad de donar sus óvulos:
• «me dolerá»
• «alterará mi periodo»
• «afectará a mi salud»
Uno de los mayores mitos de la donación de ovocitos es el miedo a quedarse estéril después de la intervención.
Cuando existe la más remota expectativa de que este proceso afecte a la propia fertilidad, las ganas iniciales de donar óvulos se tornan en una actitud precavida de mantener la propia fertilidad, declinando la opción de donación.
Sin embargo, como acabamos de indicar, se trata de una falsa creencia. A diferencia de los varones que producen espermatozoides toda la vida, las mujeres nacen con un número determinado de óvulos inmaduro (alrededor de 1 millón en ese momento). A partir de la pubertad, cada mes durante el ciclo ovárico algunos de estos óvulos maduran parcialmente, pero solo uno madurará completamente hasta lograr la capacidad de ser fecundado. Todos los óvulos que maduran parcialmente mes a mes son desechados por el propio cuerpo.
¿Qué pasa cuando una mujer decide donar óvulos?
Para realizar la donación de óvulos, se inicia un tratamiento hormonal en el que se estimula a la paciente para que aumente el número de óvulos que llega a la ovulación con la suficiente calidad para que sean fecundados. De este modo, la reserva ovárica no se ve afectada debido a que se trata de los mismos óvulos que, de otra manera, serían eliminados por el organismo.

¿Hay datos científicos entre la donación y la infertilidad?
Un estudio reciente, realizado por el Centro de Medicina Reproductiva de Bruselas, demuestra que no hay relación entre la donación de óvulos y la infertilidad. En este estudio, en el que participaron 194 mujeres, de las cuales 60 intentaron tener hijos más adelante, se vio que 57 de ellas consiguieron tener hijos sin problemas. Con respecto a las otras 3, se sometieron a intervenciones de reproducción asistida. No obstante, en 2 de esos últimos casos, se identificó que la dificultad estaba en el varón.
Existe también el miedo a que la fertilidad pueda verse afectada de manera más indirecta al creer que los ciclos menstruales pueden verse alterados o que incluso puede generar ovario poliquístico.
- 1. Las hormonas que se utilizan son las mismas que producen las mujeres durante el ciclo menstrual. Después de cada ciclo, los ovarios inician de nuevo el proceso de preparación para que los óvulos sean fecundados, con lo cual, sólo afecta al actual ciclo menstrual.
2. Por otro lado, el ovario poliquístico es una característica que se tiene desde el nacimiento y que depende de la genética, es independiente de la estimulación ovárica.

En resumen, no hay ningún estudio científico que demuestre la relación entre donación de ovocitos e infertilidad. Se trata de un proceso totalmente controlado que no durará más de 20 minutos. Gracias a los avances de la ciencia muchas mujeres y parejas podrán cumplir su deseo de tener un hijo.
El sistema reproductivo femenino tiene en la lubricación su propio mecanismo de limpieza e inhibidor de microorganismos patógenos, así como el medio facilitador de una posible gestación.
Funciones del moco cervical
Esta secreción acuosa, producida por las glándulas del cuello uterino, está compuesta, entre otros por: agua, piridina, urea, ácido acético, escualeno y ácido láctico.
El flujo vaginal consta de una flora de bacterias (en su mayoría lactobacilos) de pH ácido (entre 3.8-4.5), que regula la expulsión de células muertas o cuerpos extraños y que actúa como barrera protectora frente a posibles enfermedades.
¿Qué tipo de enfermedades?
Enfermedades como la diabetes, así como la administración de antihistamínicos o fármacos contra alergias, depresión y enfermedades cardiovasculares alteran este pH, favoreciendo la proliferación de la sequedad vaginal e infecciones como la vaginosis bacteriana, la candidiasis o tricomomas.
Las características de color, olor y consistencia nos alertarán sobre la fase del ciclo menstrual, circunstancias vitales especiales como un embarazo, la lactancia o la menopausia o posibles síntomas patológicos a los que prestar atención.
Una dieta rica en alimentos ácidos y salados incide en el olor, por lo que se aconseja el consumo de probióticos para cuidar la salud de nuestra flora vaginal.
La producción de estrógenos y progesterona está directamente relacionada con las variaciones en la cantidad del moco cervical, y aunque cada mujer debe conocer sus secreciones, como norma general podemos señalar que:
- Los antibióticos, anticonceptivos y corticoides tienden a espesar el flujo.
- Tras realizar ejercicio físico es habitual una mayor descarga de moco, como consecuencia de la activación de la circulación.
- Antes y después del sexo, el incremento de la irrigación de sangre hacia la vagina se traduce en un aumento de la lubricacion.
- Con la ovulación el moco cervical tiende a ser más abundante, mientras que en el momento previo a la menstruación se vuelve más espeso y oscuro. El color marrón, posterior al sangrado, pone de manifiesto esta autolimpieza vaginal.
- Los períodos vitales de menor actividad sexual como la infancia o la menopausia, generan una menor producción de flujo.
Lubricación y sexo
Las paredes vaginales también son responsables de la lubricación femenina con una doble finalidad:
- Facilitar la penetración y hacer más placentero el acto sexual.
- Acoger y alargar la vida de los espermatozoides para contribuir así a una posible concepción.
El escualeno, presente en el flujo vaginal, es el lubricante natural por excelencia. Se ha descubierto que, además de sus propiedades anticancerígenas, el hígado de los tiburones presenta altas dosis de esta sustancia, utilizada para fabricar sobre todo lubricantes. Precisamente si existe sequedad vaginal, las relaciones sexuales pueden llegar a ser dolorosas, propiciando el abandono de las mismas.
Pueden afectan negativamente al volumen del flujo y comprometen el bienestar vaginal, las etapas de estrés, una dieta e hidratación deficientes, el hábito de vestir tangas y ropa ajustada, de tejidos sintéticos, el abuso de productos de higiene íntima perfumados o las duchas vaginales desequilibran el pH vaginal.

En este sentido, los lubricantes hacen más placenteras y agradables las relaciones sexuales, ya que además de facilitar la penetración, enriquecen y estimulan el juego erótico colaborando a la lubricación natural. Los lubricantes de base acuosa son más seguros y saludables que los de base oleosa, porque son hipoalergénicos y no comprometen la función protectora del preservativo.
Además, los lubricantes de base en aceite como la vaselina, alteran el pH vaginal y posibilitan que los gérmenes queden adheridos a las mucosas por más tiempo. Son facilitadores de posibles infecciones.
Cuidar la dieta y la higiene íntima a diario, especialmente tras las relaciones sexuales y la menstruación, no abusar de la ropa ajustada y acudir al ginecólogo ante cualquier molestia como picor, mal olor o flujo inusual nos ayudarán a prevenir futuras complicaciones.
¿Qué es el síndrome Premenstrual?
El síndrome premenstrual, es un conjunto de síntomas que sufren algunas mujeres en los días previos a su menstruación. No es algo universal y la intensidad de los síntomas varía según la chica, pero sí que está bastante extendido. En su forma más leve se observa hasta en un 90% de las mujeres con ciclos ovulatorios, aunque es cierto que la mayor parte de los casos no es motivo de visita ginicológica.
Hay una gran variedad de síntomas y curiosidades que refieren las mujeres aquejadas de este síndrome, pero hoy vamos a hablar en concreto de uno de ellos. Se trata, como has visto en el título del post, de la ansiedad por la comida.
¿Por qué tenemos ansiedad a la comida los días previos?
Quizá te haya pasado también a ti. Después de unas semanas comiendo saludable, de repente un día, sin previo aviso, te entran unas ganas locas de arrasar con todo el chocolate que encuentres, o con las galletas o con cualquier tipo de carbohidrato que aparezca en tu camino, especialmente si viene aderezado con mucho azúcar.
Después de que el vendaval ha remitido, te das cuenta de que faltan pocos días para que empiece tu periodo. Este es una situación muy habitual.

¿A qué se debe?
A estas alturas de la vida, ya sabemos que no es casualidad que estos asaltos a la nevera se produzcan siempre en las mismas fechas.
Vamos a explicarte quiénes son las responsables de esta actuación: tus hormonas.
Durante la fase lútea tardía de tu periodo, es decir, después de la ovulación, unos pocos días antes de que comience el sangrado, se produce un descenso de los estrógenos y la progesterona. El vaivén de estas hormonas influye en el descenso de uno de los neurotransmisores cerebrales, la serotonina.
La serotonina es responsable de que nos sintamos bien, por lo que al descender su producción, vamos a sentir cambios de humor, malestar emocional, irritabilidad…
Nuestro cerebro intenta entonces estimular su liberación. Y se ha demostrado que el consumo de carbohidratos hace que aumente su producción.
El desequilibrio de la serotonina producido por el vaivén hormonal propio del fin del ciclo menstrual, hace que sintamos verdadera debilidad por los alimentos dulces.
Además, debido a ese descenso de la serotonina, vamos a dormir peor con lo que te sentirás más cansada y buscarás algo que te haga sentir bien: el chocolate.
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¿Hay algo que podamos hacer para evitarlo?
Lo más importante es ser muy consciente de lo que está pasando y no dejarnos llevar por el impulso.
- Evita la comida basura, bollería y refrescos. Y al decir evitar me refiero a quitarlo de tu alcance. No tengas en el armario aquello que no deberías comer.
- Cuando te ataque esa ansiedad por el dulce, elige frutas que aportan vitaminas y fibra, además de azúcar. Aumenta tus raciones de verduras y ensaladas. Las comidas ricas en fibra ayudan a aumentar la sensación de saciedad y comerás menos de lo que no debes.
- No esperes a comer cuando tengas demasiada hambre. Esto hará que te resulte más difícil controlar la ingesta de azúcar.
- Añade más proteína a tu desayuno para estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y quedarte satisfecha después.
- Ten buenos hábitos como hacer ejercicio. Esto hace que aumente la serotonina, con lo que te sentirás mejor. Así evitarás asaltar el armario de las galletas.
- Y, sobre todo, no te obsesiones con ello. Si el antojo amenaza con superarte, opta por una versión un poco más saludable. Busca recetas dulces con menos calorías que puedas tener preparadas para casos de auténtica emergencia.
Si necesitas asesoramiento, en nuestras clínicas tenemos expertos en salud integral de la mujer que pueden ayudarte.

El asunto de los días más fértiles en la mujer es una de las informaciones con mayor interés para la gran mayoría de féminas que están en condiciones de fecundar.
Bien es cierto que en muchas de las ocasiones utilizan esta estrategia a golpe de calendario para incrementar sus posibilidades para convertirse en madres. Pero tampoco puede olvidarse que forma parte de un cálculo que suele ser esgrimido como pequeño truco para conseguir todo lo contrario. Es decir, disfrutar de sus relaciones sexuales sin el objetivo de la procreación.
Aunque deber tenerse mucho cuidado aplicando este sistema, porque no siempre se cumple. Ello es así hasta el punto de que más de una sorpresa ha tenido alguna mujer desarrollando esta línea de actuación para impedir tener descendencia. Desde este escenario, que lleva muchos años bajo el interés de las jóvenes y de las más mayores, hay muchas curiosidades que podrán llegar a sorprender. O al menos que les hagan reflexionar sobre la regulación de su ciclo ovárico.
Las curiosidades más célebres sobre los días más fértiles
Ciclo menstrual
Cualquier mujer que repase los libros de medicina sabrá que el ciclo menstrual tiene una duración media en torno a 28 días. Pero esto no quiere decir que necesariamente se cumpla en todos los casos. Ni mucho menos, más bien al contrario, es hasta cierto punto normal que algunas féminas puedan alargarlo incluso por encima de los 35 días. No es lo normal, pero seguro que alguien conoce ejemplos que han pasado por esta situación.

Los días centrales de este ciclo son los más fértiles. Pero no pueden tomarse como base para llevar una planificación familiar correcta. En especial, porque no está definida la exactitud de su duración. En unos casos es mayor y en otros todo lo contrario. Aunque es cierto que su oscilación es realmente mínima.
Solamente se necesita ser mujer para comprobar que esto no es realmente así. Por supuesto que no todos los periodos son de esta manera. En especial, en el caso de las mujeres que presentan algún desequilibrio hormonal.
¿Cómo me afectan las relaciones sexuales?
Mantener relaciones sexuales antes de la ovulación no es sinónimo de no poder tener descendencia. No en vano, los espermatozoides se caracterizan porque suelen estar vivos en el cuerpo de la mujer por un periodo que puede alcanzar hasta los tres días.
Llevar el control sobre el ciclo ovárico desde luego que ayudará a las mujeres a conocer mejor este proceso que afecta a su fertilidad. Pero en absoluto aporta una fiabilidad total como para adoptarlo como un sistema anticonceptivo seguro. Hay otros métodos mucho más fiables que permiten disfrutar con más intensidad de las relaciones sexuales en pareja.
- La temperatura basal es una de las principales señales que tiene el segmento femenino para conocer si está cerca o no de su ciclo menstrual. Porque, en efecto, suele indicar cambios en el sentido de que se va a desencadenar este proceso. Cuando se inicia la ovulación suele elevarse la temperatura en unas cuantas décimas. No en vano, es uno de los avisos más relevantes de esta incidencia orgánica.
Y por último, recordar que tener relaciones sexuales en los periodos de mayor fertilidad no garantiza bajo ningún aspecto quedar embarazada. Incluso puede crear problemas de ansiedad y hasta de cierta frustración si no se consiguen al final los objetivos.
La donación de óvulos es una práctica cada vez más extendida. Sin embargo, todavía hoy existen muchas reservas a la hora de tomar la decisión de donar óvulos. Además, en nuestro país existen diversas clínicas en las que realizarlo. Y, entre ellas, está IVI Dona. A continuación, resolvemos las dudas más frecuentes que pueden surgirle a toda mujer en referencia a la donación de óvulos, para que comprenda en qué consiste la técnica y sus consecuencias.
Donar óvulos no afecta a la fertilidad
Es la pregunta más común que se hacen muchas mujeres.
La donación de óvulos no pone en riesgo la fertilidad de la mujer. Ni siquiera la reduce. Toda mujer nace con un número de ovocitos determinado. Este número de ovocitos varía en cada mujer. En cada ciclo se pierden naturalmente muchos de ellos, porque tan solo uno madura para ser fecundado. En la donación, lo que se hace es precisamente aprovechar esos ovocitos que, naturalmente se desperdiciarían, haciendo que maduren y extrayéndolos para transferirlos a una mujer receptora.
¿Duele donar óvulos?
La mujer donante será sometida a tratamientos de estimulación ovárica, con el fin de lograr la maduración del mayor número de ovocitos posible. Es posible sentir algunas molestias, como son las típicas molestias que siente toda mujer durante su ciclo y durante los días previos a la regla, como son la típica hinchazón abdominal. Pero son molestias que desaparecerán a los pocos días.
Precauciones en el proceso de donar óvulos
Es posible ser donante de óvulos, aunque se estén tomando anticonceptivos. Pero habrá que abandonar los anticonceptivos durante el tratamiento. Lo mismo sucede cuando se tiene algún dispositivo anticonceptivo, como son el DIU o los parches. En todos estos casos, la mujer sí puede donar.
Lo que sí hay que tener más cuidado es con las relaciones sexuales. No deben mantenerse relaciones sexuales sin protección hasta la siguiente menstruación después del tratamiento, pues existe un alto riesgo de embarazo. También es aconsejable evitar tener sexo los días previos y posteriores a la extracción, porque existe riesgo de sufrir torsión ovárica.
¿Cuánto dura el proceso para donar óvulos?
Desde que la mujer entra para ser evaluada hasta que es dada de alta tras someterse a la extracción, pueden pasar unos 60 días. Esto comprende los 14 días de estimulación ovárica mediante inyecciones y la cirugía de extracción de óvulos. Puede suponer entre 5 y 7 visitas al centro médico.
Aspectos importantes de donar óvulos

La mujer que decide donar óvulos es sometida a rigurosos estudios médicos. Sabrá en qué condiciones se encuentra con respecto a su salud ginecológica y sexual, mediante estudios médicos completos que le permitirán incluso prevenir afecciones o enfermedades futuras. Si eres mujer, estás sana y tienes entre 18 y 34 años, acércate a IVI y conoce todo acerca de donar óvulos.