Ser donante de óvulos es un acto de generosidad que permite ayudar a muchas mujeres que sufren infertilidad. Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la infertilidad afecta a entre un 15-20 % de las parejas españolas, es decir, a una de cada seis. La donación de óvulos consta de dos fases: el tratamiento hormonal de estimulación ovárica y la punción folicular para la obtención de los óvulos. ¿Pero cuánto tiempo debe pasar entre donaciones si decides repetir la experiencia? En el artículo de hoy, resolveremos esta duda y aclararemos cuántas veces puedo donar óvulos en España.
¿En qué consiste la donación de óvulos?
La donación de óvulos es un proceso solidario y altruista que, en muchas ocasiones, es la única opción que tienen algunas mujeres para lograr su sueño de formar una familia. Al ser totalmente anónimo, la receptora de los ovocitos no podrá conocer la identidad de la donante, ni tampoco a la inversa. Para poder ser parte de este procedimiento, las mujeres deben cumplir los siguientes requisitos que exige la legislación española:
- Tener entre 18 y 35 años.
- Estar sana a nivel físico y psíquico.
- Poseer una función ovulatoria normal.
- No sufrir infecciones, enfermedades genéticas hereditarias o malformaciones.
- No ser adoptada, puesto que es necesario conocer los antecedentes médicos de los familiares.
Pruebas médicas de la donación de óvulos
Si la mujer cumple todos los requisitos anteriores, se llevan a cabo las siguientes pruebas médicas antes de iniciar el procedimiento:
- Exploración ginecológica: con una ecografía, se evaluará el estado de la reserva ovárica.
- Analítica de sangre: se verifica el grupo sanguíneo de la donante y se descarta la presencia de posibles enfermedades infecciosas (hepatitis B y C, sífilis, VIH…).
- Estudio genético: la prueba de cariotipo indica el estado de los cromosomas, mientras que el estudio del ADN es capaz de detectar más de 600 enfermedades genéticas.
- Examen psicológico: evaluar la situación actual del posible donante, además de antecedentes familiares.
Fases de la donación de óvulos
Si los resultados de las pruebas médicas son correctos, la mujer comienza el proceso de donación de óvulos, el cual tiene una duración aproximada de 45 días. Básicamente, este consta de dos fases diferenciadas:
- Estimulación ovárica: se basa en la administración de una medicación hormonal para generar un desarrollo folicular múltiple. De esta forma, será posible obtener un mayor número de óvulos en la punción ovárica.
- Punción ovárica: se trata de una sencilla intervención quirúrgica mediante la cual se extraen los óvulos de la donante. Es totalmente indolora, debido a que se lleva a cabo bajo anestesia y tan solo dura 30 minutos.
¿Cuánto tiempo debe pasar entre donaciones?
Muchas donantes se sienten muy satisfechas después de participar en el proceso, puesto que son conscientes de que han ayudado a otras mujeres a lograr el embarazo. Por esta razón, deciden volver a donar. Pero ¿sabes cuánto tiempo debe pasar entre donaciones? Por lo general, el periodo mínimo que establecen las clínicas de reproducción asistida como IVI Dona, es de tres meses entre una donación y otra.
A pesar de que el procedimiento es totalmente seguro, este tiempo recomendado permite que el cuerpo de la mujer se recupere y se regule la ovulación. Normalmente, los ovarios vuelven a su actividad habitual entre 2-3 ciclos menstruales después de la estimulación ovárica. Por su parte, si ha sido madre, deberá esperar hasta que se restaure el ciclo hormonal y menstrual. Otra alternativa es hasta que finalice el periodo de lactancia, aunque si este es superior a seis meses, se estudiará el caso para verificar cuándo es aconsejable que vuelva a donar.
¿Cuántas veces puedo donar óvulos en España?
Las mujeres pueden donar óvulos todas las veces que deseen. Sin embargo, la Ley 14/2006 sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida establece que el número máximo de hijos nacidos por una misma donante en España no debe ser superior a seis, lo que incluye a los propios hijos. Por tanto, donar óvulos más de seis veces solo sería posible siempre que no se logre que nazcan niños en cada donación. De hecho, no todos los procedimientos dan resultados.
La razón por la que la legislación fija este límite es evitar el riesgo de consanguinidad inadvertida, lo que implicaría la aparición de enfermedades genéticas. Del mismo modo, las clínicas de fertilidad recomiendan en algunos casos cuántas veces donar óvulos o cuánto tiempo debe pasar entre donaciones, para que no sea perjudicial para la salud de la mujer. Para ello, se evaluará el historial médico y el número de veces que ha formado parte del proceso, así como su respuesta a las diferentes fases y los efectos adversos que ha experimentado. El objetivo de los especialistas siempre será el de salvaguardar el bienestar y la seguridad de la mujer.
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Las píldoras anticonceptivas son un método eficaz para evitar los embarazos no deseados. Además, tienen efectos positivos sobre las reglas irregulares, el dolor que sufren algunas mujeres durante la menstruación (dismenorrea) o la retención de líquidos. ¿Pero qué pasa si se dejan de tomar los anticonceptivos? Cuando se decide dejar las píldoras anticonceptivas, los ovarios recuperan su actividad normal, por lo que es habitual experimentar cambios. En el artículo de hoy, veremos cómo y cuándo dejar las píldoras anticonceptivas, y hablaremos sobre los efectos que tienen en el organismo.
¿Cómo funcionan los anticonceptivos?
Los anticonceptivos actúan aportando las mismas hormonas sexuales femeninas que producen los ovarios, que son los estrógenos y la progesterona. Al recibirlas desde el exterior, los ovarios entienden que no tienen que generarlas y dejan de hacerlo. Esto conlleva que se queden en estado de reposo, lo que impide la ovulación (proceso de liberación de un óvulo maduro del ovario a la trompa de Falopio) y el embarazo, que es el principal objetivo del uso de la píldora.
A diferencia de lo que ocurre de forma natural, donde los ovarios generan estrógenos y, con la ovulación, progesterona, el aporte de estas hormonas con los anticonceptivos es el mismo a lo largo de todo el ciclo menstrual. Esta continua dosis de progesterona puede ocasionar que el endometrio, la capa más interna del útero que se descama con la menstruación, sea demasiado fino. Por esta razón, la píldora provoca reglas escasas o prácticamente inexistentes.
¿Cómo dejar de tomar la píldora?
Las razones por las que las mujeres deciden dejar las píldoras anticonceptivas son muy variadas. Algunas de las más habituales son el deseo de formar una familia o los efectos secundarios que conllevan, como el aumento de peso, el dolor de cabeza, náuseas o los cambios de humor. Entre las causas para suspender este tratamiento también se incluyen los olvidos al tomar las pastillas, lo que reduce la eficacia a la hora de evitar embarazos no deseados.
Según los expertos, la forma más segura sobre cómo dejar de tomar la píldora es completar el ciclo que la mujer ha comenzado y utilizar un método de barrera como el preservativo, en caso de que no desee quedarse embarazada. En cambio, dejar de tomarlas en cualquier momento puede ocasionar trastornos en el ciclo menstrual, como adelantos en la menstruación o sangrado irregular.
¿Qué pasa si se dejan de tomar los anticonceptivos?
Al dejar las píldoras anticonceptivas, los ciclos de la mujer volverán a ser iguales que antes del tratamiento. Por tanto, serán regulares o irregulares de nuevo, así como se recuperará el tipo de sangrado (abundante o escaso). Estos cambios no se deben al hecho de no tomar la píldora, sino a la tendencia natural del ciclo menstrual de la mujer. A su vez, se experimentarán los efectos adversos que se trataban con la píldora, como las menstruaciones dolorosas, el acné o el exceso de vello.
Por otra parte, los anticonceptivos no afectan en absoluto a la fertilidad de la mujer, por lo que seguirá siendo igual de fértil que antes de utilizar este método, si desea quedarse embarazada o donar óvulos. No obstante, es posible que deba transcurrir un periodo de entre 2 y 3 meses para que los ovarios recuperen su actividad normal. Del mismo modo, tampoco se anticipará la menopausia, debido a que esta solo aparece cuando los ovarios dejan de funcionar completamente.
Ventajas de dejar las píldoras anticonceptivas
Según los especialistas, los principales beneficios de dejar las píldoras anticonceptivas para el organismo de la mujer son los siguientes:
- Aumenta el deseo sexual: dejar de tomar la píldora ayuda a recuperar el deseo sexual de la mujer, el cual se ve alterado durante su administración.
- Disminuye la sequedad vaginal: los niveles de estrógenos se regulan cuando se suspende el tratamiento, por lo que el flujo vaginal recupera su estado natural.
- Evita los dolores de cabeza: aunque se desconoce la causa exacta, muchas mujeres notan que este síntoma desaparece al dejar las píldoras anticonceptivas.
- Mejora el estado de ánimo: los cambios de humor (irritabilidad, tristeza…) se estabilizan al no hacer uso de estos fármacos.
- Reduce la sensación de hinchazón: la píldora favorece la retención de líquidos, por lo que no tomarlas ayuda a que la mujer se sienta menos hinchada.
Recuerda que, en caso de que experimentes síntomas como molestias o sangrado menstrual abundante, lo más recomendable es que acudas al ginecólogo cuanto antes. De esta forma, te realizará las pruebas correspondientes con el objetivo de descartar la presencia de cualquier problema.
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Muchas mujeres experimentan manchados vaginales entre periodos que pueden confundirse con la menstruación. Por un lado, el sangrado vaginal de la regla se produce al inicio del ciclo menstrual debido a la descamación del endometrio, la capa más interna del útero. Sin embargo, también es posible que la mujer presente un sangrado leve una semana antes de la regla (manchado pre-regla), restos del periodo menstrual al final de esta o, incluso, el llamado sangrado implantación. A continuación, explicaremos los diferentes tipos de sangrados y cuáles son las causas más habituales.
¿Qué es el manchado antes del periodo?
El manchado antes del periodo no se corresponde con la menstruación, sino que es indicativo de que está próxima. Se trata de un tipo de sangrado leve que aparece una semana antes de la regla debido a que el endometrio, el cual se engrosa para albergar al embrión en caso de embarazo, comienza a descamarse en pequeñas cantidades de sangre. No obstante, este tipo de flujo también puede observarse al final de la regla con el objetivo de eliminar los restos del periodo menstrual.
El manchado pre-regla suele tener una duración de entre 2 y 3 días, y se diferencia fácilmente de la menstruación porque es menos intenso y de color marrón. El motivo de que sea de este color es que, al estar un tiempo fuera de los vasos sanguíneos, se oxida y deja de ser rojo. Del mismo modo, puede presentarse en pequeños coágulos. Sin embargo, esto no supone ningún problema para la salud de la mujer.
Causas del manchado antes del periodo
Además de la llegada de la regla o los restos del periodo menstrual, los expertos señalan que los manchados vaginales también pueden deberse a otros motivos, como la presencia de miomas (tumores benignos que se desarrollan en el útero) o enfermedades de transmisión sexual (ETS). No obstante, las causas más habituales del manchado antes del periodo son:
- Uso de anticonceptivos
En determinados casos, es posible que las mujeres experimenten manchados vaginales como consecuencia del uso de anticonceptivos hormonales o por tomarlos de forma irregular. Esto se debe a que estos fármacos contribuyen a que el revestimiento del útero se vuelva más fino para impedir el embarazo. Este tipo de sangrado es especialmente común durante los primeros ciclos de administrarlos, por lo que posteriormente desaparecerá sin complicaciones.
- Después de las relaciones sexuales
Algunas mujeres presentan un pequeño sangrado, completamente normal, tras tener sexo en una fecha cercana a la menstruación. Sin embargo, si se observan manchados siempre que se mantienen relaciones sexuales o estas son muy dolorosas, es conveniente acudir al ginecólogo para determinar las causas.
- Incapacidad del cuerpo lúteo
Este tipo de manchado pre-regla suele aparecer pocos días antes de que comience la menstruación o a lo largo de la segunda mitad del ciclo menstrual. En ambos casos, puede ser consecuencia de la incapacidad del cuerpo lúteo de generar progesterona para lograr mantener el endometrio íntegro. Por tanto, es recomendable realizarse un análisis para controlar los niveles de esta hormona femenina.
- Sangrado de implantación
Muchas mujeres embarazadas presentan un tipo de manchado conocido como sangrado de implantación. Este suele aparecer en torno 10 días después de la concepción, por lo que ocurre pocos días antes de la llegada habitual de la menstruación. Sin embargo, puede diferenciarse porque es de color marrón o rosáceo y tiene una duración breve, que varía entre unas horas y 3 días.
- Durante el embarazo
Si la mujer está embarazada, el sangrado puede ser indicativo de un aborto espontáneo, la pérdida del feto de forma involuntaria antes de la semana 20 de gestación. A su vez, es probable que este manchado también sea consecuencia de un embarazo ectópico, un tipo de gestación en la que el embrión crece fuera de la cavidad uterina, normalmente en una de las trompas de Falopio.
Tratamiento del manchado antes del periodo
En caso de que la mujer experimente manchados antes del periodo de forma habitual, es recomendable que acuda al ginecólogo cuanto antes. Esto es especialmente importante si los sangrados son excesivos, se producen de manera recurrente o aparecen junto a otros síntomas. El especialista estudiará la historia clínica de la mujer y le hará preguntas sobre el tipo y la frecuencia con la que presenta los manchados vaginales.
También se llevarán a cabo un examen físico y diferentes pruebas, como un análisis de sangre, una ecografía o una citología, para determinar la razón del manchado pre-regla y recomendarle un tratamiento adecuado para ella. Este suele consistir en la toma de suplementos de hierro, un cambio de anticonceptivos o, si la mujer es portadora de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), de antibióticos.
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Las hormonas sexuales son las responsables de numerosas funciones en el organismo, como el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios durante la pubertad y la regulación del ciclo reproductivo. En el caso de la mujer, estas hormonas las conforman los estrógenos y la progesterona, las cuales son producidas por los ovarios. Pero ¿sabes qué hacen los estrógenos y la progesterona? En el artículo de hoy, hablaremos sobre la función de las hormonas sexuales femeninas y veremos por qué es importante mantener unos niveles adecuado de las mismas.
¿Qué hacen los estrógenos y la progesterona?
Los ovarios producen estrógenos y progesterona, que son las principales hormonas sexuales femeninas. Ambas se encargan de regular el ciclo menstrual y de los cambios que tienen lugar en el endometrio, la capa más interna del útero, al cual preparan para albergar un posible embarazo. Las funciones de los estrógenos y la progesterona son:
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Función de los estrógenos
Los estrógenos son producidos a lo largo del ciclo menstrual. No obstante, sus niveles varían dependiendo del día del ciclo en el que se encuentre la mujer. Son los responsables del engrosamiento del endometrio en la primera fase del ciclo, concretamente antes de que tenga lugar la ovulación. Otras de las funciones de los estrógenos en el organismo son:
- Fortalecen los huesos: los estrógenos ayudan a fijar el calcio en los huesos, por lo que evitan la aparición de osteoporosis, una enfermedad que se caracteriza por la pérdida de densidad de la masa ósea.
- Influyen en el metabolismo de las grasas: favorecen la producción del conocido como colesterol bueno (HDL). De este modo, se refuerza el funcionamiento del sistema cardiovascular y se reduce el riesgo de sufrir infartos.
- Intervienen en la estabilidad emocional: estas hormonas estimulan el flujo sanguíneo y la llegada de glucosa al cerebro, lo cual es beneficioso para el desarrollo neuronal y la síntesis de neurotransmisores.
- Embellecen el aspecto de la piel: participan en la formación de colágeno y regeneración de la dermis. Además, fortalecen las uñas y el cabello.
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Función de la progesterona
La progesterona, también conocida como la hormona del embarazo, aumenta en el organismo después de la ovulación para facilitar la receptividad del endometrio. Posteriormente, sus niveles disminuyen o se mantienen en función de si ha habido o no embarazo. Otras de las funciones de las que se encarga la progesterona son:
- Aumenta el volumen de los pechos: este efecto se produce junto a una mayor sensibilidad durante los días anteriores a la menstruación.
- Influye en el estado de ánimo: la progesterona ejerce un papel importante en los cambios de humor a lo largo del ciclo menstrual.
- Modifica la temperatura corporal: aumenta la temperatura aproximadamente medio grado tras la ovulación, lo que ayuda a determinar los días fértiles de la mujer.
Niveles de estrógenos y progesterona
Mantener unos niveles adecuados de estrógenos y progesterona en el organismo es esencial para el bienestar de la mujer y evitar posibles alteraciones hormonales. Para evaluarlos, solo es necesario realizarse un análisis de sangre entre 3 y 5 días después de la llegada de la menstruación en el caso de los estrógenos, y el día 21 del ciclo menstrual, si se trata de la progesterona. A continuación, explicaremos cómo interpretar los resultados obtenidos en estas pruebas.
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Niveles de estrógenos
Según los especialistas, los niveles normales de estrógenos durante la etapa fértil de la mujer se sitúan entre 27 y 161 pg/ml. En cambio, si están por encima de lo recomendado, es posible que sean indicativo de un tumor en los ovarios, cirrosis (una enfermedad crónica del hígado), o de la proximidad del parto, cuando la mujer está embarazada. Por su parte, unos valores de estrógenos bajos pueden deberse a diferentes razones:
- Insuficiencia ovárica precoz (IOP): se trata del cese de la actividad ovárica antes de los 40 años.
- Menopausia precoz: hace referencia al paso de la mujer a una etapa no fértil en una edad temprana.
- Síndrome del ovario poliquístico (SOP): es una patología endocrina que puede causar problemas de fertilidad femenina.
- Síndrome de Turner: es una alteración cromosómica ocasionada por la pérdida total o parcial de uno de los cromosomas sexuales femeninos.
- Trastornos de la alimentación: uno de los más frecuentes es la anorexia nerviosa.
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Niveles de progesterona
Los niveles de progesterona se sitúan entre 5 y 20 ng/ml durante el día 21 del ciclo menstrual, lo que significa que la ovulación se ha producido durante los días previos. Si están más elevados de lo normal, pueden indicar la presencia de embarazo, quistes ováricos o cáncer de ovario o suprarrenal. Sin embargo, si los valores son inferiores a los de referencia, es posible que se deban a las siguientes causas:
- Anovulación: se trata de un trastorno que se caracteriza por la ausencia de ovulación.
- Embarazo ectópico: ocurre cuando la implantación del embrión se produce fuera de la cavidad uterina.
- Riesgo de aborto: unos valores inadecuados de progesterona también son indicativo de la pérdida del embarazo.
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Una de las malformaciones uterinas más habituales de las mujeres, concretamente con un 55 % de prevalencia, es el útero septo, también conocido como útero tabicado. Esta alteración del útero no suele producir síntomas en las mujeres que lo padecen, pero sí puede llegar a dificultar el embarazo. Afortunadamente, existe un procedimiento quirúrgico sencillo para corregirla. A continuación, explicaremos qué es el útero septo y cuáles son sus principales consecuencias; también, veremos en qué consiste su tratamiento.
Malformaciones uterinas: ¿Qué es el útero septo?
El útero septo es una alteración en la que la cavidad uterina está separada en dos partes por un tabique o septo. Puede estar dividida de forma parcial (si alcanza hasta la mitad del espacio del útero) o completa (si se prolonga hasta el cérvix). Este tabique debe ser de al menos 5 milímetros, puesto que, si es inferior, entra dentro de la normalidad y no se considera una malformación uterina.
La causa principal de la mayoría de las alteraciones del útero se debe a una interrupción en el correcto desarrollo del aparato genital durante el embarazo. En el caso concreto del útero septo, este se produce durante la formación de los conductos de Müller, unas estructuras que derivan del pliegue urogenital y que dan lugar al útero, las trompas de Falopio y el cérvix. Los problemas en la formación de estos conductos pueden causar malformaciones uterinas, como el útero tabicado, el síndrome de Rokitansky (ausencia del útero y la vagina), o, el más común y menos grave, útero septo.
Síntomas del útero septo
La mayoría de las mujeres con útero septo son asintomáticas. Sin embargo, existen casos en los que esta alteración del útero produce los siguientes síntomas y consecuencias:
- Dismenorrea: consiste en una afección menstrual que se caracteriza porque la mujer experimenta dolor en la zona pélvica durante la regla y otros síntomas tales como calambres, náuseas o mareos.
- Abortos espontáneos: se trata de la pérdida natural del embarazo antes de la semana 20 de gestación o la pérdida de un feto con un peso por debajo de los 500 gramos.
- Partos prematuros: hace referencia a los nacimientos que tienen lugar antes de la semana 37 de embarazo, lo que puede ocasionar problemas en los recién nacidos.
- Cerclajes cervicales: se realizan en diferentes procedimientos en los que se utilizan suturas o bien cinta sintética con el objetivo de reforzar el cuello del útero durante la gestación. Se llevan a cabo para reducir el riesgo de sufrir parto prematuro.
- Posiciones anormales del feto: el útero septo aumenta las probabilidades de que el bebé esté en una posición anormal que podría dificultar el parto.
Tratamiento del útero septo: ¿en qué casos está indicado?
Para poder elaborar un correcto diagnóstico de esta malformación uterina, los expertos recomiendan realizar una ecografía bidimensional o tridimensional durante la revisión ginecológica. Si se detectara la presencia de útero tabicado, se lleva a cabo una histeroscopia, un procedimiento que permite al ginecólogo examinar el interior del útero para corroborar el diagnóstico. El útero septo no requiere de tratamiento urgente, siempre y cuando las mujeres no presenten síntomas o no estén buscando el embarazo. Sin embargo, la intervención sí será necesaria en todas aquellas que deseen quedarse embarazadas, puesto que la presencia del tabique uterino puede causar problemas y dificultar la gestación.
Si no se lleva a cabo la intervención, el riesgo de aborto espontáneo con útero septo alcanza el 60 %. Esto se debe a que el embrión podría implantarse en el tabique fibroso, donde la vascularización es menor, en lugar de en las paredes del útero. En el caso de un embarazo evolutivo (donde todo va correctamente), si la mujer tiene útero septo, podría darse un parto prematuro, que afecta a entre un 12 y 33 %. Además, no sería posible intervenirse durante la gestación, por lo que lo más recomendable es hacerlo antes de buscar el embarazo.
¿En qué consiste el tratamiento del útero septo?
El tratamiento del útero septo consiste en una histeroscopia quirúrgica para eliminar el tabique. Se realiza bajo sedación y tiene una duración de entre 15 y 20 minutos, por lo que no requiere de ingreso hospitalario y la mujer vuelve a casa ese mismo día. Además, no conlleva efectos secundarios ni ningún riesgo para la salud. Pasados dos meses, será necesario llevar un control para verificar que la cavidad uterina está en perfecto estado para que pueda producirse la gestación. Esta cirugía ginecológica ofrece resultados muy positivos, ya que logra aumentar la tasa de embarazos y disminuir los abortos.
Ahora ya sabes qué es el útero septo y por qué es importante tratarlo. Si tienes cualquier duda al respecto o necesitas realizarte una revisión ginecológica, en las clínicas del grupo IVI estamos a tu disposición. Solicita una primera visita con nosotros llamando al teléfono gratuito 900 844 000 o rellena el formulario con tus datos y nuestros asesores se pondrán en contacto contigo. ¡Esperamos tu visita!
Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2022 se han diagnosticado 34.750 mujeres con cáncer de mama. Aunque este tipo de cáncer es el más frecuente en las mujeres, existen diferentes pruebas que permiten detectar esta enfermedad de forma precoz y tratarla lo más rápido posible. Entre ellas, se encuentra la ecografía de mama, mediante la cual se pueden analizar lesiones benignas o cancerosas, especialmente en mujeres con senos densos. A continuación, explicaremos en qué consiste una ecografía de mama y porqué es importante realizársela. También veremos a qué edad hacerse una mamografía y cuánto tiempo tiene que pasar entre una mamografía y otra.
¿Qué es una ecografía de mama?
La ecografía de mama es una prueba de imagen que ayuda a identificar problemas en los senos mediante ondas sonoras o ultrasonidos. Se trata de un estudio no invasivo y totalmente indoloro. Además, no supone ningún riesgo para la salud de las mujeres debido a que no requiere ninguna exposición a radiaciones. Para llevarla a cabo, el especialista aplica un gel frío en los senos en el que pasará un dispositivo para poder analizar su interior. De esta forma, se obtienen imágenes que permiten examinar la estructura, el movimiento de los órganos y el flujo que circula por los vasos linfáticos.
Por lo general, la ecografía de mama se realiza como un examen complementario a la mamografía, donde las imágenes se obtienen por rayos X; o a la resonancia magnética del pecho, en la cual se utilizan imanes y ondas de radio. Con la ecografía de mama, los expertos pueden tener más información en caso de que los resultados de la mamografía no hayan sido correctos o claros. Para evitar alteraciones en los resultados, las mujeres no se deben aplicar cremas ni otros productos el día en el que vayan a hacerse este estudio.
¿Para qué sirve una ecografía de mama?
Según los especialistas, la ecografía de mama es muy útil para evaluar si las lesiones que hay en los senos son benignas o cancerosas. A su vez, esta prueba permite:
- Analizar las anomalías que se encuentran en los senos y la extensión del área afectada.
- Examinar problemas que no se pueden detectar en las mamografías, como ocurre en los casos de mujeres con senos densos.
- Distinguir entre las masas y tumores benignos con quistes (pequeños sacos que contienen líquido u otras sustancias), o fibroadenomas (tumores no cancerosos sólidos).
- Localizar la presencia de pequeños tumores que no se han extendido hasta los ganglios linfáticos.
- Durante la realización de una autopsia de mama, también ayuda al profesional a guiar la aguja.
Por otra parte, la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) advierte de que los resultados de la ecografía de mama pueden no ser concluyentes y, por tanto, es posible que se requiera otra prueba de seguimiento o, incluso, una biopsia para verificar, si la lesión es cancerígena o no. Además, cuando el médico lo considere, también puede ser necesario someterse a una resonancia magnética del pecho.
¿A qué edad hacerse una mamografía?
Por lo general, los expertos recomiendan a todas las mujeres realizarse una autoexploración de los pechos de forma periódica para detectar posibles irregularidades que requieran atención médica. A su vez, recuerdan la importancia de acudir a la revisión de las mamas una vez al año, del mismo modo que ocurre con las pruebas ginecológicas.
Aunque la edad de máxima incidencia del cáncer de mama se sitúa por encima de los 50 años, afecta en torno a un 10 % de las mujeres menores de 40 años, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Por esta razón, la mamografía debe realizarse a partir de los 40 años. No obstante, puede ser necesaria antes, si la mujer tiene antecedentes familiares u otros factores de riesgo. Respecto a cuánto tiempo tiene que pasar entre una mamografía y otra, se debe repetir de forma anual a partir de los 40 años y cada dos años desde los 55.
En el caso de las mujeres con mamas densas, la ecografía de mama es especialmente importante. Estas se caracterizan por tener una menor cantidad de tejido graso y un mayor volumen de tejido no adiposo. Este tipo de senos tiene seis veces más probabilidades de padecer cáncer. Además, debido a su morfología, es más difícil detectarlo con solo una mamografía convencional.
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de un millón de personas contraen una enfermedad de transmisión sexual (ETS) cada día. Aunque actualmente existen muchos métodos de prevención, el sexo de riesgo y el desconocimiento sobre ETS como la clamidia o la gonorrea han contribuido al aumento de casos entre las mujeres españolas. En el artículo de hoy, veremos cuáles son los síntomas de las ETS más habituales. Además, resolveremos dudas frecuentes del tipo cuánto tarda en manifestarse una ETS o cuánto hay que esperar para hacerse las pruebas de ETS.
¿Qué es una ETS y cómo se contrae?
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también llamadas infecciones de transmisión sexual (ITS), se contraen al mantener relaciones sexuales sin protección. A pesar de que la principal forma de contagio es el sexo vaginal, oral o anal, también pueden transmitirse por transfusiones de sangre, el contacto de heridas o el uso compartido de jeringuillas de personas afectadas. Las ETS están causadas por diferentes bacterias, virus y parásitos. En la actualidad, existen más de 20 tipos diferentes y, de entre ellos, las ETS más frecuentes son la clamidia, la sífilis, la gonorrea, la hepatitis B, el VIH y el VPH.
Por lo general, cualquier mujer que sea sexualmente activa y no utilice un método anticonceptivo de barrera como el preservativo puede contraer y sufrir los síntomas de las ETS. Sin embargo, hay determinados factores que incrementan este riesgo, como tener una edad comprendida entre los 15 y 24 años, mantener sexo con numerosas parejas o el uso excesivo de alcohol y drogas.
¿Cuánto tarda en manifestarse una ETS?
La aparición de los síntomas de las ETS puede oscilar entre 10 y 90 días, en función del tipo de infección. Sin embargo, también existen casos en los que no se manifiestan hasta mucho después, como ocurre con el VIH. Por lo general, el tiempo habitual de contagio después de mantener relaciones sexuales en las mujeres es:
- Candidiasis vulvovaginal: entre 2 y 5 días.
- Clamidiasis: entre 7 y 21 días.
- Gonorrea: entre 2 y 7 días.
- Hepatitis B: entre 45 y 180 días.
- Herpes genital (VHS): entre 2 y 20 días.
- Sífilis: entre 20 y 40 días.
- Virus del papiloma humano (VPH): entre 1 y 20 meses.
- Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): entre 2 y 4 semanas.
Síntomas de las ETS
Los síntomas de las ETS son muy variados y afectan a hombres y mujeres. No obstante, también es posible que la persona afectada no experimente ningún tipo de sintomatología o que estos signos desaparezcan por sí solos. En cualquier caso, para que la infección se elimine por completo es esencial recibir tratamiento.
Según los especialistas, los síntomas de las ETS más comunes en las mujeres son:
- Cambios en el color y olor del flujo vaginal.
- Dolor al orinar.
- Dolor al mantener relaciones sexuales.
- Escozor o picor alrededor de la vagina.
- Erupciones en la piel.
- Inflamación y dolor en los ganglios linfáticos.
- Llagas, verrugas o úlceras en la boca o los genitales.
- Molestias abdominales.
- Sangrados vaginales que no forman parte de la menstruación.
¿Cuánto hay que esperar para hacerse las pruebas de ETS?
En caso de que la mujer experimente algunos de los anteriores síntomas de las ETS o haya estado expuesta a un posible contagio, siempre es recomendable acudir a un profesional para realizarse las pruebas de detección. No obstante, como el periodo de incubación de la enfermedad depende del tipo de ETS, este estudio se deberá repetir después de un mes aproximadamente, para confirmar la presencia de la infección.
Las pruebas más frecuentes de las ETS consisten en un análisis de sangre, en el cual es posible detectar los anticuerpos de la hepatitis, el VIH o la sífilis. Junto a los análisis, también puede ser necesario hacer un exudado (oral, faríngeo, vaginal o rectal), prueba que permitirá analizar si en las secreciones hay patógenos causantes de ETS como la gonorrea o la clamidia. El tiempo de espera para obtener los resultados también varía, aunque normalmente un estudio completo puede tardar hasta una semana.
Cómo prevenir las ETS
Para evitar el contagio de las ETS, los especialistas recomiendan seguir estas indicaciones:
- Utilizar preservativo al mantener relaciones sexuales vaginales, orales o anales.
- Reconocer los signos y síntomas de las ETS para acudir a revisión.
- Realizarse las pruebas de detección cuando se haya mantenido sexo de riesgo.
- Hablar con la pareja sexual sobre las ETS e informarle en caso de contagio para que también se realice el estudio.
Hazte las pruebas en las clínicas IVI
Si tienes alguno de los síntomas de las ETS y deseas realizarte las pruebas correspondientes, en las clínicas IVI podemos ayudarte. Nuestro equipo de profesionales resolverá todas tus dudas y estará a tu lado para que te sientas lo más cómoda posible. Solicita más información o una primera visita con nosotros llamando ahora al teléfono gratuito 900 844 000, o rellena el formulario con tus datos y nos pondremos en contacto contigo. ¡Confía en la experiencia del grupo IVI!
El ciclo menstrual tiene una duración media de 28 días, aunque varía en función de cada mujer. Durante este tiempo, el cuerpo experimenta importantes cambios debido a la acción de las diferentes hormonas sexuales femeninas, como los estrógenos y la progesterona. Muchas mujeres creen que la causa de que el periodo se atrase o adelante algunos días puede deberse a las relaciones sexuales, pero ¿es esto cierto? ¿Las relaciones sexuales pueden alterar el ciclo menstrual? A continuación, veremos si tener relaciones cambia tu periodo.
¿Cómo pueden alterar las relaciones sexuales el ciclo menstrual?
Según los especialistas, las relaciones sexuales no tienen por qué afectar al ciclo menstrual. Sin embargo, es posible que algunas mujeres experimenten ciertos cambios en el periodo después de la actividad sexual. Los más frecuentes son:
Tener relaciones puede retrasar el periodo
De acuerdo a la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), una de las principales causas por las que las mujeres sufren retrasos en el periodo es el estrés. Este puede derivar del trabajo o de una situación personal, pero también del sexo, lo que se denomina ansiedad sexual, es decir, preocupación excesiva entorno a las relaciones sexuales. Si la mujer sufre este problema, es habitual que la regla se retrase tras mantener relaciones sexuales. Por tanto, es aconsejable acudir a un profesional para recibir asesoramiento.
Tener relaciones puede adelantar el periodo
En otros casos, tener relaciones cambia tu periodo, lo que provoca que la menstruación se adelante. El motivo de ello es que el orgasmo ocasiona que el cuello del útero y el propio útero se relajen. Cuando esto sucede, la regla tiende a adelantarse, por lo que es algo totalmente normal tras mantener sexo y no supone ningún problema.
Las relaciones sexuales aumentan el sangrado durante el periodo
Si se mantienen relaciones sexuales durante la menstruación, es posible que la mujer note un mayor patrón de sangrado. Esto se debe a que el semen contiene prostaglandinas, las cuales hacen que se contraiga el útero y, por tanto, se incremente el sangrado. No obstante, solo se producirá de forma momentánea, sin más consecuencias.
¿Es malo tener relaciones sexuales con el periodo?
Presentar irregularidades en el periodo es algo totalmente normal que ocurre a todas las mujeres en algún momento de su vida. Sin embargo, si crees que el retraso de la regla se debe a que puedes estar embarazada porque has mantenido relaciones sexuales sin protección o se ha roto el preservativo, tendrás que realizarte una prueba de embarazo para salir de dudas. En cualquier caso, recuerda que siempre es conveniente evitar el sexo de riesgo, no solo para impedir embarazos no deseados, sino también para prevenir el contagio de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
¿Qué ocurre si se tienen relaciones sexuales con el periodo?
Si se tiene sexo durante la menstruación, es posible experimentar:
- Mayor sangrado momentáneo o más fluido, debido a las contracciones uterinas
- Aumento de lubricación natural, ya que la sangre menstrual puede actuar como lubricante
- Alivio de cólicos menstruales, gracias a la relajación muscular y la liberación de endorfinas durante el orgasmo
- Riesgo de embarazo o infecciones de transmisión sexual si no se usa protección, ya que es posible concebir durante la menstruación y las ITS se pueden transmitir más fácilmente con sangre presente
En general, estas experiencias son temporales y no provocan cambios duraderos en el ciclo menstrual. La elección de tener relaciones durante el periodo depende de la comodidad personal, la comunicación con la pareja y la seguridad.
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El síndrome premenstrual (SPM) hace referencia al conjunto de síntomas físicos y emocionales que experimentan muchas mujeres una o dos semanas antes de la menstruación. Por lo general, estos suelen desaparecer poco después de la llegada de la regla. Sin embargo, en algunos casos, pueden ser muy molestos e interferir en la vida diaria, lo que se conoce como trastorno disfórico premenstrual (TDPM). En el artículo de hoy, explicaremos cuáles son los síntomas premenstruales más habituales, como la hinchazón abdominal o la ansiedad antes de la regla. También veremos en qué consiste el tratamiento del síndrome premenstrual para que puedas sentirte mejor.
¿Qué es el síndrome premenstrual?
El síndrome premenstrual (SPM), también conocido como tensión premenstrual, es un trastorno habitual que conlleva una serie de alteraciones antes de la regla. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), el síndrome premenstrual afecta a ocho de cada diez mujeres y tiene lugar durante la fase lútea, que es el periodo comprendido entre la ovulación y la menstruación. Los síntomas aparecen debido a que, tras la ovulación, los niveles de estrógenos y progesterona disminuyen en el cuerpo de la mujer; con la llegada de la menstruación, el nivel de las hormonas aumenta, razón por la que desaparecen las molestias.
Las manifestaciones del síndrome premenstrual pueden ser graves y dificultar la vida personal o laboral. En este caso, hablamos del llamado trastorno disfórico premenstrual (TDPM), el cual afecta en torno al 5 % de las mujeres en edad reproductiva, según la SEGO. Por lo general, las mujeres llegan a normalizar los síntomas que experimentan con el TDPM por desconocimiento y no siguen ningún tratamiento. De hecho, este puede ocultar enfermedades no diagnosticadas, como la endometriosis.
Síntomas premenstruales
Los síntomas premenstruales, que pueden ser tanto físicos como emocionales, son muy variados y afectan de forma diferente de una mujer a otra. Los más habituales son:
- Alteraciones a nivel emocional: depresión, irritabilidad, ansiedad antes de la regla…
- Aparición de acné.
- Diarrea o estreñimiento.
- Disminución del deseo sexual.
- Dolores de cabeza.
- Dolores en las articulaciones y los músculos.
- Hinchazón y molestias abdominales.
- Mareos y náuseas.
- Sensibilidad en los pechos.
- Trastornos del sueño.
Cómo aliviar el síndrome premenstrual
Realizar algunos cambios en el estilo de vida pueden ayudarte a aliviar el síndrome premenstrual y sentirte mejor. Los especialistas recomiendan seguir estas pautas:
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Llevar una alimentación saludable
Seguir una dieta sana y mantenerte bien hidratada con zumos de frutas u hortalizas es muy importante para evitar los síntomas premenstruales, especialmente durante las dos semanas previas a la regla. También deberás evitar el consumo excesivo de cafeína, puesto que puede causar molestos dolores de cabeza. Para minimizar la retención de líquidos, recuerda eliminar la sal de tus comidas y utilizar en su lugar especias o hierbas.
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Realizar ejercicio físico
Hacer ejercicio físico moderado de forma regular, sobre todo estiramientos y actividad aeróbica, es muy positivo para aliviar el síndrome premenstrual. No solo mejorarás la circulación de las piernas y la zona lumbar o pélvica, sino que también te sentirás bien a nivel anímico. Sin embargo, recuerda que el entrenamiento debe adaptarse a la fase del ciclo menstrual en la que te encuentres.
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Gestionar el estrés
Además de encontrar tiempo para ti, practicar yoga, pilates o meditación a diario son alternativas muy efectivas para combatir el estrés generado por la vida personal o laboral. No obstante, si tienes dificultad para gestionarlo por ti misma, siempre es aconsejable consultarlo con un profesional para que pueda ayudarte.
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Descansar correctamente
El sueño también es fundamental, puesto que la falta de descanso causa alteraciones en el estado de ánimo. A su vez, tiene una relación estrecha con la ansiedad o la depresión, por lo que deberás dormir al menos ocho horas todos los días. También es recomendable que apagues el móvil y acondiciones tu cuarto con una atmósfera que invite al sueño (luz, temperatura, ropa de cama…).
Tratamiento del síndrome premenstrual
Si los cambios en el estilo de vida no te ayudan a aliviar el síndrome premenstrual, los especialistas pueden recomendarte diferentes tratamientos. Entre ellos, se encuentran:
- Anticonceptivos hormonales: los más utilizados para tratar el SPM son aquellos que contienen como gestágeno la drospirenona, puesto que logran reducir la retención de líquidos.
- Antidepresivos: son muy eficaces para incrementar los niveles de serotonina, especialmente si se toman durante la segunda fase del ciclo menstrual.
- Análogos de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH): este tipo de medicación se utiliza en casos graves, ya que aunque mejora los síntomas físicos, ocasiona otros efectos secundarios. Por ello, se suele combinar con una terapia hormonal.
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La estimulación ovárica es la primera fase de la donación de óvulos y los tratamientos de fertilidad como la fecundación in vitro (FIV) o la inseminación artificial (IA). El objetivo de este procedimiento es conseguir que varios folículos ováricos maduren de forma simultánea para obtener el mayor número de ovocitos posible. En el artículo de hoy veremos en qué consiste y cuáles son las fases de la estimulación ovárica. También resolveremos dudas habituales como la medicación de la estimulación ovárica más utilizada o por qué es importante que estén los ovarios en reposo.
¿En qué consiste la estimulación ovárica?
Los folículos ováricos son unas pequeñas cavidades llenas de líquido que contienen un óvulo inmaduro en su interior. En cada ciclo ovárico solo uno de ellos alcanza un desarrollo completo, por lo que el resto se degeneran y se pierden los óvulos que albergaban. En un ciclo menstrual regular, la ovulación se produce en torno al día 14, momento en el que el folículo ovárico se rompe y el óvulo es expulsado a la trompa de Falopio para poder ser fecundado. La finalidad de la estimulación ovárica es que maduren diferentes folículos a la vez, de cara a conseguir la mayor cantidad posible de ovocitos y, por tanto, que la mujer tenga más posibilidades de quedarse embarazada.
Para lograr el desarrollo folicular múltiple en los ovarios, las donantes de óvulos deben administrarse una medicación para la estimulación ovárica. En las clínicas IVI Dona se emplea el acetato de medroxiprogesterona (MPA, por sus siglas en inglés). Se trata de una forma de tratamiento, con un antagonista de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), que se combina con el formato inyectable, lo que aporta una mayor comodidad a la donante.
Estimulación ovárica paso a paso
Por lo general, la fase de la estimulación ovárica tiene una duración aproximada de entre 10 y 12 días en la donación de óvulos. No obstante, este tiempo puede variar en función de la reacción de la mujer a este, puesto que algunos casos requieren ajustes en la medicación para conseguir una respuesta ovárica adecuada. Las fases de la estimulación ovárica son:
- Realización de una ecografía transvaginal
Antes de iniciar el proceso, los especialistas realizan una ecografía transvaginal a la donante de óvulos. Esta prueba ginecológica consiste en la inserción de un ecógrafo a través de la vagina, lo cual permite examinar el útero y visualizar que estén los ovarios en reposo. Se trata de un estudio totalmente seguro y nada doloroso. Si todo está correcto, se puede empezar el proceso de la estimulación ovárica.
- Administración de la medicación y control médico
La mujer se administra la medicación de la estimulación ovárica durante los primeros días de la menstruación, concretamente entre el primer y tercer día. En esta fase, deberá acudir con regularidad a la clínica de fertilidad (normalmente, cada dos días) para verificar la respuesta al tratamiento y el crecimiento de los folículos ováricos mediante controles ecográficos y análisis de sangre.
- Preparación para la punción ovárica
Los folículos ováricos deben alcanzar un tamaño aproximado de 18 mm y los niveles de estradiol han de situarse entre 200-300 pg/ml por cada uno de los folículos maduros. Una vez que se alcancen estos valores, el médico indicará a la mujer que se administre un fármaco para inducir la ovulación y programar la extracción de los óvulos. Esta última fase, conocida como punción ovárica o folicular, se realiza a las 36 horas de la inducción de la ovulación, y después de esta última medicación, puesto que, en caso contrario, tendría lugar la ovulación y se perderían todos los óvulos.
Síntomas y efectos secundarios de la estimulación ovárica
En algunas ocasiones, la medicación de la estimulación ovárica puede ocasionar síntomas o efectos secundarios leves en las donantes de óvulos. Estos suelen ser similares a los que se producen durante la menstruación, pero más intensos. Los más habituales son:
- Aumento temporal de peso
- Cambios en el estado de ánimo
- Cansancio y malestar general
- Hinchazón abdominal
- Pesadez en las piernas
- Sensación de presión en los ovarios
- Sequedad vaginal
Si experimentas alguno de estos síntomas, siempre es recomendable que lo consultes con el equipo médico para que el proceso sea lo más cómodo, dentro de lo posible, para ti. No obstante, recuerda que estos desaparecen una vez finalizado el tratamiento de la estimulación ovárica.
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