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Digestión pesada: ¿cómo combatirla?

Todos hemos tenido alguna vez una molesta digestión pesada después de haber comido más de la cuenta o tomar un alimento que nos sentó mal. Hay personas que sufren este problema de salud de forma constante, cargando con este padecimiento de forma crónica.

La digestión pesada es un problema de salud muy común pero que, en principio, no tiene por qué asustarnos. Rara vez obedece a enfermedades graves, aunque nunca está de más acudir al médico para que nos hagan una revisión y descartar males mayores.

La mayoría de las veces son debidas a malos hábitos que adoptamos cuando comemos. En cualquier caso, las digestiones pesadas son muy molestas y desagradables. La buena noticia es que podemos ponerles remedio y aquí van algunos consejos de salud para prevenirlas y, en su caso, aliviarlas.

¿Qué es la digestión pesada y por qué se produce?

Una mala alimentación y unos malos hábitos son los principales responsables de la digestión pesada. Si te sucede con demasiada frecuencia, entonces puedes padecer lo que se conoce como dispepsia. Esto quiere decir que tu sistema digestivo no funciona como debe y puede ser debido a diferentes causas:

  • Una alimentación incorrecta.
  • Malos hábitos de vida.
  • Alergias o intolerancias alimentarias a algún alimento.
  • Gastritis emocional, muy frecuente cuando se sufre de estrés.
  • Enfermedades del aparato digestivo, como pueden ser las úlceras.

Hay algunos alimentos que son más difíciles de digerir. Por ejemplo, si te comes un puchero o un cocido, es más probable que sufras una digestión pesada, por tratarse de alimentos que contienen mucha grasa.

 

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Si eres de los que se sienten hinchados después de comer y sientes dolores y gases en tu estómago, es porque sufres digestión pesada.

También hay personas que sufren problemas digestivos cuando consumen un alimento en concreto. Esto podría deberse a una alergia o intolerancia alimentaria, como es el caso de los celíacos si ingieren gluten o de la intolerancia a la lactosa cuando se consumen productos lácteos.

¿Cómo podemos mejorar nuestra digestión?

  1. La primera regla para que nuestro estómago pueda trabajar en buenas condiciones es tener unos hábitos saludables en la alimentación. Los fritos, el alcohol y el tabaco pueden irritar el estómago. Es mejor evitar sustancias irritantes.
  2. Comer despacio. Habitualmente vamos con prisas. Somos hiperactivos incluso a la hora de la comida. Y comer con ansia o mientras se habla contribuye a generar dos problemas que repercuten negativamente en nuestra digestión: por un lado, que tragamos aire, mientras, por otro, que no masticamos correctamente y será nuestro estómago quien deberá lidiar con trozos de alimentos sin masticar.
  3. También es importante beber agua. Mantenerse hidratado es vital para el funcionamiento de nuestros órganos y la salud digestiva. Sin embargo, debes evitar las bebidas gaseosas.
  4. Los medicamentos son muy agresivos para nuestro estómago. Nunca tomes un medicamento si no te lo ha recetado tu médico. Y si tienes que tomarlo, haz uso de un protector estomacal.
  5. La sal retiene líquidos, así que cuanta menos utilices en tus comidas, mejor. Lo que sí hay que tomar es fibra. La fibra es necesaria para la digestión y para eliminar bien nuestros residuos. Aunque, a veces, un exceso de fibra también dificulta la digestión.
  6. Nunca te acuestes inmediatamente después de cenar. La cena debe ser una comida ligera, pues te podría provocar reflujo, que es molesto y desagradable.
  7. Recurre a las infusiones. Hay plantas que ayudan a realizar la digestión, como el hinojo, la menta, la manzanilla, el jengibre o la melisa. Combaten el estrés, eliminan los gases, previenen la aparición de la piel de naranja y calman el estómago.

 

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