La burundanga, todo lo que debes saber de ella

La burundanga, también recibe el nombre de escopolamina y es un alcaloide altamente tóxico que puede encontrarse en la composición de algunas plantas.

Esta planta se ha utilizado desde hace siglos generalmente con fines supersticiosos dentro de contextos como el chamanismo o la brujería. Sin embargo, en la actualidad se emplea para infringir la Ley y llevar a cabo delitos como el robo o el abuso sexual.

La burundanga suele extraerse de una planta llamada Datura Estramonio y que se encuentra muy presente tanto en España como América del Sur. Esta planta genera flores de color blanco y con forma de campana. Sus semillas presentan alcaloides, hiosciamina y escopolamina. Este último componente tiene la capacidad de generar una relajación extrema.

Su aplicación en dosis reducidas (que no superen los 330 microgramos) ayudan a tratar problemas de salud como

  • los mareos
  • a realizar exámenes visuales dilatando las pupilas
  • además tiene un efecto antiparkinsoniano y analgésico.

Cómo consumir de la burundanga

La burundanga es peligrosa porque se puede administrar de forma indolora e imperceptible. Puede aplicarse de forma oral, consumiéndose con la comida o la bebida, aunque también puede inhalarse mediante un cigarrillo o un pañuelo contaminado.

Hay que tener en cuenta que la burundanga en mezclada con algunos fármacos como el diazepam, valium o benzodiazepine puede llegar a producir la muerte.

¿Qué pasa cuando consumes burundanga?

Su absorción se produce de forma casi inmediata a través del tracto gastrointestinal. Como resultado la víctima percibe una anulación de su voluntad total alcanzando su cénit durante las tres primeras horas después de su consumo.

Síntomas que pueden aparecer

  • La burundanga anula el efecto depresor del sistema nervioso central y periférico.
  • Se dilatan las pupilas de la víctima generando un visión borrosa,
  • Se producen taquicardias,
  • reducción de la secreción de saliva con la dificultad de deglutir y hablar,
  • Se puede llagar hasta incluso a tener fiebre.

Otra de las razones que convierten a la burundanga en una droga peligrosa es que la víctima no parece drogada. Los efectos no son visibles para el resto de personas, puedes salir con tus amigas e incluso ellas y no pueden identificar que se encuentra bajo los efectos de una droga. De hecho, la personalidad y la identidad de la víctima se mantienen inalteradas pudiendo realizar actividades cotidianas.

Podríamos decir que la víctima queda literalmente hipnotizada y doblegada ante las órdenes de su agresor. En realidad pierde su libertad personal puesto que el cerebro se automatiza y accede a todas órdenes que se le dictan. Además, después de su consumo las víctimas suelen padecer de amnesia por lo que no pueden recordar a su agresor ni siquiera lo que ocurrió mientras estaba en ese estado.

¿Efectos secundarios?

Por si fuese poco, la burundanga es muy difícil de detectar puesto que desaparece del torrente sanguíneo en menos de seis horas y a partir de 12 horas no deja rastros en la orina.

Es por ello por lo que resulta extremadamente difícil que se denuncien este tipo de delitos porque no hay forma de demostrar que se estuvo bajo los efectos de esta droga. La ausencia de memoria y pruebas tangibles imposibilidad el proceso en la mayoría de los casos. Es por ello por lo que las víctimas deben formalizar una denuncia de forma inmediata puesto que la tardanza genera la pérdida de pruebas.