La frigidez es una de las principales disfunciones sexuales femeninas que se caracteriza por la ausencia de todo tipo de placer en las relaciones sexuales. Si piensas que puedes estar sufriendo algo así, te descubrirnos todos los síntomas que te ayudarán a saberlo.
Se calcula que alrededor de un 10% de las mujeres de todo el mundo padecen frigidez y no consiguen experimentar ningún tipo de placer en sus relaciones íntimas. Existen numerosas causas que pueden ser las responsables de este tipo de disfunción, aunque los expertos señalan, sobre todo, a hechos traumatizantes que se han experimentado durante la infancia, o también, a la falta de confianza en una misma.
Si crees que padeces frigidez, es importante que lo comentes con tu médico, ya que la sexualidad es una parte fundamental de la vida y el bienestar de cualquier mujer. Además, la frigidez también puede aparecer ante cualquier malformación genital o por problemas de tipo hormonal.
Principales síntomas de frigidez en la mujer
Lo primero que hay que determinar es que la frigidez se suele clasificar en dos tipos. Por una parte está la frigidez total, en la que la mujer no tiene ningún tipo de deseo sexual y que viene marcada por la falta de excitación. Esto incluye la ausencia de reacción cuando se estimulan los órganos sexuales.
Y por otro lado, los especialistas en salud distinguen también un segundo tipo de frigidez que es la frigidez parcial. En este caso, y pese a las dificultades, la mujer consigue excitarse durante las relaciones sexuales, pero después de esta excitación no consigue llegar al orgasmo.
Por lo tanto, el principal síntoma de la frigidez, sea de uno u otro tipo, es la ausencia de disfrute o placer (ni a nivel físico, ni psicológico) durante las relaciones sexuales. Sin embargo, no hay que confundir esto con el hecho de que el sexo resulte doloroso, pues este síntoma no va a asociado a la frigidez, sino a la dispareunia, otro tipo de disfunción sexual en las mujeres.
Otros síntomas directamente asociados a la frigidez femenina son: la falta de lubricación vaginal, la sensación de malestar general cuando se está en pareja, la ansiedad y los miedos asociados a no poder disfrutar con las relaciones sexuales, o incluso, el aislamiento o el rechazo al contacto personal.

Algunas soluciones ante este problema
Como cualquier otro tipo de disfunción, la frigidez se puede tratar, eso sí, dependiendo del tipo de síntomas que vayan asociados a esta condición. Por ello, si la frigidez se asocia a un bloqueo de tipo psicológico, ésta se puede resolver mediante una terapia personal en la que la mujer pueda identificar las causas del problema y aprender a superarlas descubriendo su propio cuerpo.
Por el contrario, cuando la frigidez va directamente asociada a un problema físico que afecta directamente al disfrute sexual, se pueden buscar soluciones para disminuir su afectación y mejorar la vida sexual de la mujer, como por ejemplo, el uso de lubricantes durante las relaciones sexuales. Este puede ser también una buena solución cuando la frigidez se debe a un problema físico, en este caso, cuando la mujer no es capaz de lubricar la zona vaginal por sí misma durante el sexo.
En cualquier caso, y aunque pueda resultar incómodo, es conveniente tratar este tipo de problemas con el especialista para dar con una solución cuanto antes y volver a disfrutar de una vida sexual plena.
Casi todas las mujeres han sentido, o sentirán a lo largo de su vida, picor vaginal, una molestia común que, a día de hoy, es la causa de hasta un 20% del total de las visitas ginecológicas que se registran en España.
Desde un punto de vista médico el picor vaginal no está asociado a patologías graves que puedan poner en serio riesgo la salud de la mujer. Sin embargo, es conveniente determinar su causa para descartar que se trata de un problema de carácter crónico que pueda alterar el bienestar femenino.
Principales causas del picor vaginal
¿Sufres picor vaginal y no sabes cuál puede ser la causa que te provoca esta molestia sensación? Te contamos cinco posibles causas de por qué puedes sufrirlas, así como unos cuantos trucos y soluciones que te ayudarán a combatirlo.
1. Infecciones
Las infecciones del tracto urinario son, a menudo, las causas más frecuentes y, dentro de ellas, la vaginosis bacteriana suele ser la más frecuente. La vaginosis bacteriana es, más que una infección propiamente dicha, un desequilibrio acentuado de los microorganismos que forman parte de la flora vaginal generando, de este modo, un crecimiento exponencial de patógenos anaerobios en la zona de la vagina.
Otro tipo de infección que suele provocar picor es la vulvovaginitis candidiásica (VVC), una infección causada por el hongo Candida albicans que afecta sobre todo a las mujeres que están en la premenopausia o en los días posteriores a la menstruación, y que, en la mayoría de los casos, suele pasar inadvertida porque es una infección asintomática.
Además del picor vaginal, la candidiasis se manifiesta también con otros síntomas como el aumento de la secreción vaginal, la sensación de picor al orinar, y la aparición de pequeñas heridas en la vulva.
2. Atrofia de las mucosas vaginales
La atrofia de las mucosas o vaginitis atrófica es otra de las causas más frecuentes de picor vaginal, una patología muy típica de la menopausia que se caracteriza por la sequedad e inflamación de las paredes vaginales debido a la falta de estrógenos que se suele dar en este periodo.
3. Alergias
Otra causa común suelen ser las reacciones alérgicas causadas por agentes externos como el uso de gel de baño altamente abrasivo con la piel, tampones, preservativos o ropa interior de tejidos artificiales.
Muchos de los componentes de estos agentes externos alteran el equilibrio del pH vaginal, ocasionando de este modo un picor que puede convertirse en picor crónico o recurrente muy molesto para la mujer.
4. Higiene íntima inadecuada
La higiene íntima juega también un papel fundamental en la aparición del picor, y es que, tanto el exceso como la falta de higiene, puede provocar esta desagradable molestia.
Los geles que no respetan el equilibrio del pH vaginal son, a menudo, los responsables del picor vaginal. Y si destruyen la microbiota de la vagina, estos pueden causar irritación y molestia en la zona vulvar.
5. Menopausia
La menopausia es otra de las causas más frecuentes de la aparición del picor vaginal debido a que este proceso conlleva una evidente alteración hormonal caracterizada, sobre todo, por la pérdida de estrógenos, hormonas que se encargan de proteger los tejidos de las paredes vaginales y de conservar la microbiota vaginal.
¿Cómo tratar el picor vaginal?
Esta es una molestia que puede llegar a alterar el bienestar si no se trata a tiempo. Por ello, una vez identificada la causa del picor, es conveniente llevar una higiene íntima adecuada para mantener un equilibrio correcto en la flora vaginal.
Actualmente, se suelen emplear productos probióticos a base de Lactobacillus para mantener el equilibrio de la flora vaginal y prevenir el picor en la zona, pero una visita al ginecólogo te ayudará a saber con exactitud a qué se debe el problema y la mejor solución.
El deseo sexual femenino es algo que toda mujer debe conocer al cien por cien. Saber que la excita y mantenerlo vivo son dos cosas que se consiguen con la práctica. Pero ¿qué es realmente la libido y cómo podemos aumentarla?
¿Qué es la libido?
Para empezar, debes saber que la libido es el deseo de placer sexual. Como comportamiento, la libido es la respuesta a la atracción sexual, y es que sentir atracción sexual es totalmente natural.
Así, la libido femenina supone un estado que implica a las hormonas de la mujer y distintas reacciones químicas que se desarrollan en el sistema nervioso central. El período previo a la ovulación, dentro del ciclo menstrual, a menudo se asocia con una mayor receptividad femenina y una mayor motivación sexual. Durante esta etapa del ciclo, los estrógenos se elevan y los niveles de progesterona son bajos. Estos niveles hormonales favorecerían la libido en la mujer.
Pero la libido sexual no es igual en todas las mujeres, ni se mantiene constante en todas las etapas de su vida. El primero de los factores que afecta en la libido femenina es la edad de la mujer. Una mujer alcanza su plenitud fértil a los 35 años según los expertos. De esta forma, cuando aparece la menopausia años después, la cantidad de estrógenos que genera el cuerpo femenino disminuye, por lo que también disminuye su deseo sexual.
Sin embargo, en su intensidad también intervienen otros factores, tanto físicos como psicológicos, como el estilo de vida, la educación, las alteraciones hormonales, el estrés y los sentimientos, entre otros.
¿Cómo aumentar la libido?
Todas estas causas pueden pasar factura a la sexualidad y al deseo sexual. Sin embargo, la buena noticia es que tiene solución.
Para empezar, la clave está en no agobiarse y asumir que el deseo fluctúa a lo largo de la vida. También es importante reconocer que existe un problema, cuando es así; que la chispa está apagándose o que ya se ha extinguido, y que es necesario implicarse para solucionarlo.
Dicho esto, hay una serie de elementos que debemos tener en cuenta y que pueden ayudarnos a aumentar la libido.
Preliminares
Muchas mujeres dan cabida a las relaciones sexuales sin tener un verdadero deseo, pero si las cosas se hacen bien, este puede acabar apareciendo.
¿Por qué no enfocar nuestros esfuerzos en que el deseo acabe apareciendo? Esto se logra alargando los preliminares, siendo cariñoso y retrasando el momento del coito hasta que la mujer esté realmente excitada.
Y es que una de las técnicas más efectivas para aumentar la libido femenina es a través de la estimulación sexual, que puede desarrollarse a través de la vista, el tacto, el olfato o la estimulación directa de distintas zonas erógenas de su cuerpo.

Momento
La elección del momento es otro punto importante a tener en cuenta, y es que las mujeres, a menudo, no pueden concentrarse en el sexo si tienen algún problema importante, ya sea de índole emocional o cualquier otra.
En definitiva, lo ideal es escoger un momento emocionalmente estable para ti, en el cual vayas a estar centrada en el sexo y no en otras cosas.
Planificación
Relacionado con el apartado anterior, se encuentra este punto. Y es que el sexo no tiene por qué ser siempre espontáneo. De hecho, es algo a veces muy difícil de lograr.
Esto no es un problema, ya que el deseo se puede provocar conscientemente sin problema, planificando los momentos en los que se quiere tener relaciones sexuales. Esto no tiene por qué hacerse una rutina, pero sí en días especiales y fechas señaladas aprovechando la situación con una cena romántica, un nuevo lugar, una nueva experiencia, etc.
Lo importante es estar abierto a nuevos escenarios.
Orgasmo
Y como último punto, pero no por ello menos importante: El orgasmo no siempre debe ser la meta.
Y es que la meta siempre debe ser el placer. Lograr llegar al orgasmo es fantástico, pero no debe ser la meta ni debemos frustrarnos por no alcanzarlo, siempre que las relaciones sexuales sean satisfactorias igualmente.
Como ves, no obsesionándose con el tema, eligiendo un momento adecuado y siguiendo estos consejos la libido de la mujer puede aumentar de forma significativa.
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Cada vez existen más problemas a la hora de poder formar una familia con un embarazo natural. Desde 1979, las clínicas IVI investigan y trata de resolver todos estas dificultades para ayudar a tener un hijo a todas aquellas parejas o mujeres que lo deseen. A lo largo de todos estos años, IVI se ha convertido en el mayor grupo de reproducción asistida del mundo.
Uno de estos problemas es la edad en la que buscamos el primer embarazo. La calidad y cantidad de óvulos de la mujer disminuye a partir de los 35 años y por tanto, en muchas ocasiones cuando buscan su primer embarazo se dan cuenta que con sus propios óvulos va a ser complicado o en algunos casos, imposible. En esos casos se recurre a un óvulo donado por otra mujer.
Vamos a explicar cómo es el proceso de la donación de óvulos, un gesto de generosidad por vuestra parte que ayuda a muchas mujeres y parejas.
La importancia de donar
Los problemas de fertilidad son cada vez más frecuentes, lo más probable es que conozcas a otra mujer que tenga este problema y que haya buscado ayuda para encontrar una solución. Existen múltiples condiciones por las cuales no se pueden conseguir un embarazo de manera natural. Entre ellos están la edad de la mujer, una enfermedad sobrevenida, enfermedades genéticas que implican infertilidad, o simplemente que los óvulos no sean de la calidad suficiente como para ser fecundados.

¿Cómo es el proceso?
Para ser donante de óvulos debes ser mayor de edad. Deberás de rellenar un formulario de contacto para poder fijar una cita y de esta manera conocerte un poco mejor y explicarte el proceso de donación de óvulos en mayor profundidad.
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¿Por qué IVI?
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La salud es lo más importante y abarca muchos aspectos distintos, alimentación, hábitos, higiene y por supuesto las revisiones periódicas de expertos. En este artículo vamos a tratar por qué no deberías de dejar de lado las pruebas ginecológicas, con qué frecuencia deberías de realizarlas y otros atributos relacionados.
Pruebas ginecológicas según la edad
Para comenzar, explicaremos en qué consiste una revisión y cuándo debes comenzar a asistir a las mismas. Hay que tener en cuenta que, dependiendo de la edad de la mujer, las pruebas ginecológicas varían.
Las mujeres menores de 35 años
Las mujeres de esta edad sin ningún tipo de disfuncionalidad en la salud y que son activas sexualmente, deberían hacerse una revisión anual, que suele consistir en una exploración y una citología . En el caso de que sintieran alguna molestia abdominal o mamaria deberían acudir directamente al ginecólogo para comentar el caso y hacer las pruebas correspondientes.
Las mujeres mayores de 35 años
Estas otras deben de pasar las mismas pruebas ginecológicas y un análisis de sangre inclusive en el caso de tener antecedentes familiares que hayan sufrido cáncer de mama.
Mujeres que ya han entrado en la menopausia
Las más maduras no deben de descuidar las pruebas ginecológicas mencionadas anteriormente, así como una mamografía rutinaria para prevenir factores de riesgo y una densitometría para controlar las pérdidas de densidad de los huesos relacionadas con la edad.

¿A qué edad debo de comenzar a pasar revisiones ginecológicas?
Realmente no hay una edad estipulada por la cual debas empezar a realizar pruebas ginecológicas periódicas. Lo lógico es ir por primera vez cuando te baja la primera regla.
Tu ginecólogo te orientará entonces acerca de las revisiones correspondientes (que en esos primeros años no suelen ser necesarias) y sobre cualquier duda que tengas. Lo más recomendable es que antes de mantener relaciones sexuales por primera vez te informes adecuadamente para evitar tanto infecciones de transmisión sexual, como embarazos indeseados. Pero no es necesario esperar a las revisiones ginecológicas, en el caso de que sientas algún tipo de escozor o molestia es conveniente acudir a un experto para que te asesore
¿Las pruebas ginecológicas son dolorosas?
Es normal sentirse incómoda o nerviosa las primeras veces con los procesos de exploración ginecológica, pero la realidad es que el experto sabe en todo momento lo que está realizando y en menos de lo que esperas la revisión habrá finalizado.
En cuanto a si son dolorosas, la respuesta es que son más bien molestas por todo lo que acompaña al proceso, nervios, incomodidad y si es la primera vez, la falta de confianza con el ginecólogo.
¿Por qué debo de acudir a las revisiones?
Es fundamental realizar las pruebas ginecológicas principalmente por 2 razones.
- Porque, al hacerlas periódicamente, puede detectarse algún tipo de problema con mucha antelación y tomar medidas para evitar males mayores.
- Es simplemente mejorar la calidad de vida de la mujer, y esto es debido a que el experto puede recomendar determinadas acciones que beneficiarán a la misma, ya sea en cuanto a higiene, hábitos, alimentación…
Como habrás podido observar en el artículo son muchos los motivos por los cuales debes de asistir a las pruebas ginecológicas periódicas y si antes no lo tenías en cuenta, esperamos que a partir de ahora no lo dejes a un lado ya que son de elevada importancia.
¿Te gustaría saber cuáles son tus días más fértiles? Para lograr el embarazo, es fundamental conocer cuáles son nuestros días de mayor fertilidad. Por ello, en este post queremos ayudarte a identificar los días fértiles de una mujer.
En primer lugar, para conocer los días fértiles de una mujer podemos basarnos en su ciclo menstrual, ya que los días fértiles coinciden con el momento de la ovulación.
Si nos ceñimos a la duración de los ciclos regulares, de 28 días, la ovulación se produce entre los días 11 y 15 del ciclo regular, contando desde el inicio de la última menstruación.
De esta manera, podemos dividir el ciclo menstrual en tres fases que se dividen de la siguiente manera:
- Fase menstrual. Esta fase se extiende desde el primer día del sangrado menstrual hasta el quinto día.
- Fase folicular. Se contempla desde el quinto día hasta el decimocuarto. En esta fase se liberan estrógenos y se produce la ovulación.
- Fase lútea. La última fase dura desde el decimoquinto día hasta el fin del ciclo, de 28 días de duración.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que, el ciclo menstrual varía según la mujer y que no todas las mujeres tienen periodos regulares todos los meses. Un ciclo menstrual regular dura 28 días contados desde el primer día de menstruación. Sin embargo, hay mujeres que tienen ciclos más largos o más cortos.
De hecho, aproximadamente el 50% de los ciclos varían hasta 7 días o más. Este es el caso de las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), las cuales suelen tener ciclos irregulares.
Por ello, existen aplicaciones que nos ayudan a mantener cierto control de nuestro ciclo menstrual mediante calendarios menstruales, consejos prácticos, artículos y mucho más.
Signos que indican que estamos en nuestros días fértiles
1. Temperatura basal
La temperatura basal es la temperatura corporal de la que disponemos en reposo. Esta tiene relación con el periodo ya que durante el ciclo menstrual suele aumentar entre 0,3ºC y 0,5ºC en los días posteriores a la ovulación.
Por lo tanto, puede ayudarnos a saber si se va a producir la ovulación aunque es muy poco preciso (depende mucho de si la temperatura se toma siempre con el mismo termómetro, a la misma hora…).
2. Características de flujo vaginal
Debemos tener en cuenta las características de nuestro flujo vaginal, ya que varía en función del momento del ciclo menstrual en el que nos encontremos.
En base a su aspecto podremos saber si estamos en nuestros días más fértiles o no. Podemos encontrarnos con cuatro etapas:
- Antes de la menstruación. Normalmente, antes de la menstruación es más espeso. Este es un mal momento para quedarnos embarazadas.
- Después de la menstruación. En este caso, la mucosa es densa ya que su función es proteger la entrada de organismos indeseados.
- Antes de la ovulación. Los días fértiles de una mujer, este se vuelve transparente, menos denso y más líquido. Gracias a su estado acuoso hace la función de ayudar a los espermatozoides a alcanzar el cuello del útero.
- Después de la ovulación. Tras la ovulación el flujo presenta tonos amarillentos y cierta espesura. En esta etapa, la función del flujo es impedir el paso a los espermatozoides.
3. Sensibilidad en el pecho
La sensibilidad y aumento del pecho ocurren debido a las hormonas que se producen durante la fase pre-ovulatoria, así que en tus días más fértiles es probable que detectes que los pechos aumentan ligeramente. De la misma forma, aumenta la sensibilidad pudiendo notar un dolor leve y molestias.
4. Aumento del deseo sexual
¿Notas cómo tu deseo sexual se encuentra en su punto más alto durante la ovulación? Es totalmente normal, ya que durante esta fase, nuestras hormonas aumentan, por norma general, nuestro apetito sexual.

5. Factores secundarios
Algunos de los factores secundarios más comunes son, un ligero sangrado vaginal de color rosa o marrón o un pequeño dolor abdominal durante la ovulación.
También existen factores menos conocidos que pueden llegar a presentar algunas mujeres, por ejemplo, dolores de espalda, gases o dolor de cabeza.
En cualquier caso, estas señales pueden ayudarte a conocer un poco mejor tu cuerpo y detectar los días más fértiles, pero no los utilices como método anticonceptivo, ya que los hay mucho más fiables y efectivos.
Seguramente has leído o escuchado las siglas PH en múltiples ocasiones, vinculado al agua, a productos de belleza e incluso en alimentos. Pero, ¿en tu zona más íntima? En este artículo vamos a hablar acerca del PH vaginal.
¿Qué es el PH?
PH desde el enfoque científico
PH corresponde a las siglas de Potencial de Hidrógeno y nos permite clasificar sustancias acuosas en una escala de puntuación del 0 al 14 según su cantidad de iones. Siendo 0 la puntuación más ácida, 7 neutra y 14 la más alcalina.
Y te preguntarás, ¿Qué son los iones? Un ión es átomo o molécula que no tiene carga neutra, es decir, es positivo o negativo y que influyen en la acidez del agua. Dependiendo de su concentración en agua la acidez varía de manera positiva o negativa y es conveniente conocer su significado ya que un PH inadecuado puede ser perjudicial.
Cuidar la higiene íntima es esencial para la salud de todas las mujeres. Mantener unos niveles adecuados de pH vaginal, en función de la edad y las distintas etapas de la vida de la mujer, evita la proliferación de hongos y bacterias que pueden producir molestas infecciones en la vagina. Además, permite llevar una vida sexual satisfactoria. En este artículo, vamos a explicar qué es y cómo se mide el pH vaginal. También hablaremos sobre cómo regular el pH vaginal con unos sencillos consejos para que puedas mantenerlo en equilibrio de forma fácil.
¿Por qué es importante?
El pH vaginal es el sistema de defensa natural de la vagina frente a las infecciones y a los microorganismos externos. Este varía a lo largo de la vida, por lo que es fundamental cuidarlo en todo momento. Si el pH vaginal no es el correcto, pueden aparecer enfermedades, tales como vaginitis (una inflamación que produce picor y dolor), atrofia vaginal (un adelgazamiento de las paredes de la vagina debido a los bajos niveles de estrógenos) o candidiasis (una infección por hongos que produce irritación y picor tanto en la vagina como en la vulva). Una higiene íntima adecuada es clave para luchar contra estas dolencias.
¿Cómo medir el pH vaginal?
El pH vaginal hace referencia al grado de acidez del ambiente vaginal. Para medirlo de forma sencilla, existen unas tiras de papel tornasol, de venta en farmacias, que señalan la alcalinidad a partir de una muestra de flujo. Estas tiras se pegan en la ropa interior y cambian de color cuando entran en contacto con el fluido.
Los niveles adecuados de pH vaginal deben situarse entre 3,8 y 4,5. No obstante, estos varían a lo largo del ciclo de la mujer y en las diferentes etapas vitales. En edad reproductiva se encuentran entre 4,5 y 5, y durante la regla experimentan un ligero aumento, situándose entre 6,8 y 7,2. En el embarazo estos van de 4 a 4,5. Sin embargo, antes de la menarquia (la primera menstruación de la mujer) y durante la menopausia, estos se sitúan alrededor de 7 (neutro). En cualquier caso, recuerda que es importante acudir al ginecólogo para que pueda establecer el valor de tu pH vaginal y regularlo si existieran alteraciones.
¿Cómo regular el pH vaginal?
Presentar un pH vaginal alterado, tanto por exceso como por defecto, puede provocar la presencia de microorganismos perjudiciales para la salud. Los síntomas más habituales que determinan un desequilibrio en el pH vaginal son: picor, escozor, irritación, sequedad, ardor, cambios en el flujo (color, olor o textura), molestias al orinar o al mantener relaciones sexuales. Determinados factores como la obesidad, la diabetes, los dispositivos intrauterinos (DIU), el embarazo, los antibióticos o la micosis pueden ser los causantes de estas alteraciones. Siempre que presentes alguno de estos síntomas debes acudir al médico, porque él sabrá indicarte el tratamiento adecuado.
Para regular el pH vaginal, es fundamental tener unos buenos hábitos de higiene:
- Utiliza un jabón neutro específico en la zona íntima para evitar alteraciones en el pH. Además, es recomendable emplear productos que tengan el nivel correcto de pH para ti
- No realices duchas vaginales y no uses productos perfumados. Estos pueden modificar el pH y destruir la flora, favoreciendo el desarrollo de patógenos. Por esta razón, solo deben utilizarse por prescripción médica
- Limpia la región perineal de delante hacia detrás. De esta forma, podrás impedir la propagación de microbios procedentes de la zona anal
- Elige ropa interior adecuada. Es recomendable que sea de algodón y que no esté muy ajustada para no impedir la transpiración y, por tanto, protegerte frente a las infecciones
- Evita la humedad en la zona íntima. Llevar ropa de baño húmeda durante largos periodos de tiempo puede provocar la aparición de candidiasis
- No lleves tampones durante más de cuatro horas seguidas ni durante la noche. Esto se debe a que absorben el fluido y las bacterias beneficiosas para la flora vaginal, lo que aumenta el riesgo de sufrir infecciones
- Utiliza preservativos cuando mantengas relaciones sexuales, ya que el semen puede alterar el pH vaginal. Además de protegerte de posibles enfermedades de transmisión sexual (ETS), prevendrán el desarrollo de infecciones como la vaginosis bacteriana, que se produce por el crecimiento excesivo de bacterias
¿Cómo funciona el PH vaginal?
A lo largo de la vida de la mujer, el PH vaginal varía, posicionándose durante la época fértil entre 4,5 y 5, es decir, prácticamente neutro. Durante la menstruación y la menopausia (o lo que es lo mismo las épocas menos fértiles) entre 6,8 y 7,2. Y finalmente entre 4 y 4,5 en el embarazo donde el PH es el más ácido.
Hay un motivo fisiológico para todos estos cambios; por ejemplo, durante el embarazo es más ácido para evitar que microorganismos patógenos puedan instalarse en la vagina y dañar los órganos reproductores o al bebé.
Es conveniente mantener el PH controlado ya que variaciones agresivas del mismo pueden afectar gravemente y derivar en infecciones como la vaginitis o la dispareunia e incluso la infertilidad o imposibilidad de tener hijos.

Cuida tu PH
¿Cómo puedo mantener un PH vaginal adecuado?
Es tan sencillo como llevar una vida equilibrada en cuanto a alimentación y ejercicio, no utilizar prendas muy ajustadas con prendas sintéticas, mantener una higiene diaria utilizando productos de un PH neutro y a la hora de tener relaciones sexuales utilizar preservativo para evitar infecciones.
En el caso de que tengas irritación, escozor o ciertas molestias en la zona, deberás acudir al ginecólogo, que te recomendará usar productos de entre 6,5 y 8 puntos de PH para que sean lo más neutros posibles.
Por otra parte, como se ha mencionado anteriormente, el PH vaginal a lo largo de la vida de la mujer varía y por ello se tiene que utilizar productos de distintos niveles de acidez. las mujeres fértiles deberían de utilizar productos de higiene íntima de un PH cercano a los 5,5 puntos, las mujeres menopáusicas y las niñas que aún no han tenido la regla productos con un PH neutro y las embarazadas un PH más ácido de 3,5 puntos.
En conclusión, es conveniente fijarse bien en los productos de higiene que adquirimos y saber cuál es el que más nos conviene para cada situación y mantener una vida equilibrada sin excesos. Hay que cuidar todas las partes del cuerpo desde las más externas a las más internas ya que nuestra salud es nuestra responsabilidad.
Ahora ya sabes por qué es importante mantener un pH vaginal adecuado. Si deseas informarte sobre la donación de óvulos, pide tu primera visita en IVI Dona llamando ahora al teléfono gratuito 900 844 000 o déjanos tus datos en el formulario. Estaremos encantados de ayudarte. ¡Ven a conocernos!
El ácido fólico es la forma sintética de la vitamina B9, vitamina crucial para tener un correcto funcionamiento de nuestro organismo. De ahí surge la importancia de consumir alimentos con ácido fólico.
Este ácido contribuye en numerosas actividades fundamentales para el desarrollo de funciones como la creación de los glóbulos rojos de la sangre, para prevenir anemias, llevar a cabo la función nerviosa y la formación del ADN.
Alimentos con ácido fólico durante el embarazo
La ingesta de folatos o ácido fólico recomendada al día es de 400mg. Sin embargo, durante el embarazo se requiere un aporte extra para prevenir defectos congénitos graves en el tubo neural, espina bífida o anencefalia en el recién nacido.
Sigue leyendo para descubrir nuestro TOP 7 alimentos con ácido fólico y cómo introducirlos en tu plan de alimentación.
Los 7 alimentos más ricos en ácido fólico
1) Aguacate
El aguacate cuenta con 110 mcg de ácido fólico por taza, por lo tanto, es perfecto para obtener una buena cantidad de sus beneficios en recetas como ensaladas o aperitivos.
Además, no solo es rico en ácido fólico, también contiene ácidos grasos, vitamina K, fibra y vitamina C, que te ayudará a combatir el acné.

2) Espárrago
Dentro de los alimentos con ácido fólico, el espárrago es tu aliado. Este puede contener casi el 40% de la cantidad diaria recomendada en 100 gramos. Además, tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas que permitirán fortalecer tu organismo.
Si te has quedado sin ideas para su preparación, te recomendamos que pruebes estas cinco recetas que harán que vuelvas a enamorarte de los espárragos.
3) Legumbres
Las legumbres cuentan con un amplio espectro de alimentos con ácido fólico:
- Las judías blancas, negras o pintas permiten incluir 390 mg de ácido fólico por cada 100 gramos.
- Las lentejas aportan casi 170 mg y de fácil consumo, tanto en guisos como en ensaladas. Será tu aliado en tus platos de este verano.
- La soja es un alimento rico en ácido fólico, aportando 240 mg de folato por 100 g de soja. Ideal para preparar ensaladas o hamburguesas vegetarianas.
4) Brócoli
Recomendamos a las detractoras del brócoli que al menos le deis una oportunidad, ya que esta verdura proporciona 104 mg del ácido fólico recomendado al día (400mg).
Si no eres una gran aficionada prueba a incluirlo en recetas de pasta. Una de nuestras recomendaciones estrella que hará que olvides su sabor son los espaguetis con brócoli y parmesano.
5) Hígado
El hígado de vaca aporta 590 mg por cada 100 g, superando la cantidad diaria recomendada. Es el alimento perfecto para personas con anemia.
Otra opción interesante para obtener una buena cantidad diaria, es el hígado de pollo con un aporte de 380 mg por cada 100 g.
6) Espinacas
Las espinacas son ricas en ácido fólico, proporcionando más de 180 mg de folatos por 100 gramos de espinacas crudas.
Además, al tratarse de un alimento bajo en calorías podemos aumentar nuestra ingesta de la misma sin añadir un aporte calórico a nuestro plan de alimentación. Te recomendamos que pruebes la receta de ensalada de espinacas e higos con miel de naranja y balsámico, saludable a la vez que delicioso.
7) Levadura de cerveza
Con un total de 1000 mg por cada 100 g, la levadura de cerveza es uno de los alimentos con más cantidad de ácido fólico.
Con la levadura de cerveza podemos preparar una gran variedad de recetas, ya que permite preparar pasteles, pizzas y demás productos de panadería.
Esperamos que hayas tomado nota de los 7 alimentos que más ácido fólico tienen. ¡Cuéntanos en comentarios cuáles son tus recetas preferidas para preparar con estos alimentos!
Todos queremos disfrutar del sol horas y horas porque nos encanta la playa y la piscina, sin embargo, como la mayoría de cosas en esta vida, se puede hacer bien o mal. Pueden resultar repetitivos los consejos más habituales: Utiliza crema solar, no te expongas demasiado entre las 12:00 y las 16:00, hidrátate con frecuencia…
Recomendaciones para tomar el sol y cuidar tu piel en verano
Pero como queremos que le saques el máximo partido a este verano “diferente”, te vamos a dar unas recomendaciones para tomar el sol y cuidar tu piel. Antes que nada hay que aclarar que tomar el sol NO es malo, es más, la exposición solar en nuestra piel provoca la producción de vitamina D, sustancia que tiene una gran relevancia en la absorción de calcio o lo que es lo mismo ayuda a dar consistencia a nuestra masa ósea.
Obviamente la vitamina D no solo se puede obtener mediante los rayos solares, la alimentación es otra gran vía a la hora de recibir tanto los nutrientes como las vitaminas y aminoácidos esenciales, de ahí la frase tan popular que todos conocemos “somos lo que comemos”, aunque este es otro tema a tratar.
Tenemos que encontrar el equilibrio entre tomar el sol y mantener una alimentación adecuada, nunca podemos irnos a los extremos, es decir, exponernos más de la cuenta para generar vitamina D rápidamente ya que el metabolismo no funciona así y solo alimentarnos con determinados nutrientes puede ser perjudicial.

Cuida tu piel
El primer aspecto básico que hay que tener en cuenta a la hora de tomar el sol y cuidar tu piel, es el de no sobreexponerse para evitar tener quemaduras en nuestro cuerpo, que posteriormente podrían derivar en cáncer de piel. Si vas a pasar el día en la playa con tus familiares o amigos, hidrátate contínuamente, ya sea bebiendo entre 2 y 3 litros diarios de agua o si no te apasiona el agua, puedes beber otros líquidos.
¿Cómo podemos reducir la posibilidad de quemarnos la piel o de pasar una insolación?
La respuesta es sencilla, con productos fotoprotectores. Existen en el mercado infinidad de ellos, pero con una gorra, gafas de sol con cristales homologados y de calidad; y nuestro mejor aliado para combatir las radiaciones UVA y UVB la crema solar (Siempre de una protección superior a los 20 puntos).
Como hemos mencionado anteriormente en este artículo, las horas solares de mayor riesgo son las comprendidas entre las 12:00 y 16:00. No debemos de asustarnos si vamos a pasar el día y nos vamos a exponer a sol en ese intervalo de tiempo pero tomando las medidas adecuadas.
¡Cuidado!
Para finalizar es conveniente desmentir una leyenda urbana, tomar más horas el sol y sin protección broncea más la piel. La forma de obtener un tono caribeño y brillante es tomar el sol y cuidar tu piel. Exponerse sin protección lo que realmente provoca es que la piel se queme rápido e incluso pueda llegar a caerse, lo que dificultará aún más alcanzar el bronceado deseado.
Toma el sol de manera paulatina, protégete de las radiaciones fuertes y disfruta del verano de manera saludable 😉
Tanto si quieres ser madre y te han aconsejado someterte a un tratamiento de fertilidad con óvulos de donante, como si quieres a ayudar a otras mujeres a cumplir su sueño de llegar a ser madres, es probable que te surjan muchas dudas sobre la ovodonación.
¿Qué es la ovodonación y cuándo está recomendada?
La ovodonación es una técnica de reproducción asistida que permite gestar con óvulos donados a una mujer que no puede tener hijos con sus propios óvulos.
Nuestro país es, a día de hoy, el país de Europa en el que más donaciones de óvulos se llevan a cabo, con una media de unos 14.000 ciclos, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad.
Para poder llevar a cabo el tratamiento de ovodonación, la receptora de los óvulos debe someterse a una fecundación in vitro (FIV), en la que recibirá los óvulos de una donante anónima, fecundados con el semen de la pareja o, en su defecto, con el semen de un donante. Una vez generados los embriones, uno de ellos se transferirá a la madre receptora y el resto se podrán congelar para su uso más adelante
Esta técnica de reproducción asistida se aconseja, en general, a todas aquellas mujeres que por diversas circunstancias no pueden utilizar sus propios óvulos: porque tienen una avanzada edad, por alguna intervención quirúrgica o enfermedad pasada, por un fallo ovárico prematuro o por una enfermedad hereditaria, entre otras muchas causas.

El papel de la donante en una ovodonación
En un programa de donación de óvulos se identifican dos fases bien diferenciadas:
- la propia donación de los óvulos por parte de la donante,
- y una segunda fase que consiste en la realización de una FIV con esos óvulos a la mujer receptora.
Por lo tanto además de la receptora, el otro actor fundamental en el proceso de ovodonación es la donante.
Todas las mujeres que desean ser donantes, deben someterse a entrevistas y detallados estudios para ser incluidas en el programa de Ovodonación. Esos estudios nos sirven para conocer su estado de salud y, por ejemplo, descartar la presencia de enfermedades genéticas o infecciosas ni tener antecedentes de enfermedades hereditarias graves.
Entre los principales requisitos que debe cumplir una mujer que desea ser donante de óvulos se encuentra, sobre todo, el requisito relativo a la edad, es decir, debe tener entre 18 y 34 años.
En cuanto a los demás requisitos, hay un criterio de mínimos obligatorio para todos pero más allá de eso cada centro de reproducción asistida determina los suyos propios para completar el perfil de sus donantes. Todas las donantes deben contar con un buen estado de salud certificado por las diferentes pruebas médicas que se les lleva a cabo.
Para poder donar sus óvulos, la donante se tiene que someter a un proceso de estimulación ovárica (con medicación hormonal) y, posteriormente, los óvulos son extraídos mediante una punción folicular bajo sedación.
¿Y qué papel tiene la receptora en una ovodonación?
Cuando una mujer se somete a un proceso de FIV con óvulos de donante, estos óvulos se fecundan in vitro en un laboratorio con el semen de la pareja de la receptora, o en su defecto, con semen de donante.
Antes de realizar la transferencia de estos embriones, la mujer receptora debe poner a punto su endometrio (la capa más interna del útero, donde implanta el embrión), a través de un tratamiento hormonal a base de estrógenos que le prescribirá su ginecólogo.